The Call of the Wild. Review and why rereading this classic is still necessary. [EN/ES]

Hello, friends of #HiveBookClub. In my previous post I mentioned that I have liked reading since I was a child, and I also talked about the need to encourage young and not-so-young people today to look for these classics and discover in them a wonderful world. We continue with the adventures, and after talking about Kazan, Dog of the Wild in my previous post, today I want to bring you a work that, despite being over a century old since its publication, still speaks to us with a wild and deeply human force: The Call of the Wild, by the American Jack London. Published in 1903.

This book is one of those classics that can be read at any age and always leaves something different. In my case, I reopened it this week with the excitement of rediscovering that adventure that mixes instinct, survival, and the eternal tension between civilization and nature. This copy came into my hands almost by chance, and I was happy to see that it still has the same bite.

The story presents Buck, a domestic dog who lives comfortably in California until the gold rush changes his destiny. Stolen from his home, sent to the frozen North, and forced to become a sled dog, Buck embarks on a journey that is also an inner transformation.

Jack London does not just narrate an adventure; he explores that instinctive part we all carry inside, that “call” we sometimes forget amid modern life. Buck learns to fight, adapt, survive, but also to remember who he is deep down.

There is a fragment from the original book that I love, and here it is:

“And when he lifted his head toward the moon and let out a long, tremendous howl, he resembled a wolf as much as a dog could. And not only did he resemble one: he felt like a wolf, free and master of himself.” (Paraphrased from Jack London, The Call of the Wild, 1903)

I especially like it because it summarizes the essence of the book.

Perhaps for some it may seem like an old book, but in these times full of speed, screens, and stressful lives, books like this serve as a great lesson that nature is still there, that inner strength exists even in the toughest moments, that we can all transform when life presses us, and that freedom—the true kind—is often accompanied by sacrifices and challenges.

Jack London was born in 1876 in California and lived a life marked by real adventure. He worked on ships, wandered on trains, faced poverty, and searched for gold in Alaska. It was there, watching sled dogs, miners, and endless nights, that his most famous stories were born.

London wrote from direct experience, and it shows. He did not invent nature; he lived it. That is why his books remain so intense and honest.

This classic has been adapted to film several times, the most well-known being: In 1935, with Clark Gable In 1972, starring Charlton Heston In 2020, with Harrison Ford

Each interprets the novel differently, but all maintain the essence of Buck struggling between his domestic life and the wild call.

The Call of the Wild is not just a story of dogs, snow, and sleds. It is a work that invites us to listen to our own call, the one that reminds us who we are and what dormant forces we carry within.

If you are a lover of classics, adventures, or simply want to reconnect with a book that says more than it seems, this is one worth reopening.

I am grateful to the community for this space, and on this occasion, the photos were taken by me, with my cell phone and the copy of the book I have in my possession, which is a version from Editorial Gente Nueva published in Cuba in 1975, the year I was born, so this edition is now 50 years old.

For the English version I used Google Translate.

Spanish Version

El llamado de la selva. Reseña y por qué releer este clásico sigue siendo necesario

Hola, amigos de HiveBook Club. En mi anterior post les comentaba que desde pequeño me ha gustado la lectura y también hablé de la necesidad de recomendar a los pequeños y no tan pequeños de hoy a qué busquen estos clásicos y descubran en ellos un mundo maravilloso. Seguimos con las aventuras y después de hablar de Kazan perro lobo en mi anterior post, hoy quiero traerles una obra que, pese a contar ya más de un siglo desde su publicación, sigue hablándonos con una fuerza salvaje y profundamente humana “El llamado de la selva”, del estadounidense Jack London. Publicada en 1903.

Este libro es uno de esos clásicos que pueden leerse a cualquier edad y siempre dejan algo distinto. En mi caso, lo volví a abrir esta semana con la ilusión de reencontrarme con esa aventura que mezcla instinto, supervivencia y la eterna tensión entre civilización y naturaleza. Este ejemplar vino a mis manos casi por casualidad y me alegró comprobar que sigue teniendo la misma garra.

La historia nos presenta a Buck, un perro doméstico que vive cómodo en California hasta que la fiebre del oro cambia su destino. Robado de su hogar, enviado al norte helado y obligado a convertirse en perro de trineo, Buck inicia un viaje que es también una transformación interior.

Jack London no solo narra una aventura, explora esa parte instintiva que todos llevamos dentro, ese “llamado” que a veces olvidamos en medio de la vida moderna. Buck aprende a luchar, a adaptarse, a sobrevivir, pero también a recordar quién es en lo más profundo.

Hay un fragmento del libro original que me encanta y aquí se los dejo:

“Y cuando alzaba la cabeza hacia la luna y dejaba escapar un largo y tremendo aullido, se parecía tanto a un lobo como un perro puede parecerse. Y no solo se parecía: se sentía lobo, libre y dueño de sí mismo.” (Parafraseado de Jack London, El llamado de la selva, 1903)

Me gusta especialmente porque resume la esencia del libro.

Tal vez para algunos pueda parecer un libro viejo, pero en estos tiempos llenos de velocidad, pantallas y vidas estresadas, libros como este funcionan como una gran enseñanza de que la naturaleza sigue ahí y que la fuerza interior existe incluso en los momentos más duros, que todos podemos transformarnos cuando la vida aprieta, y que la libertad, la verdadera, suele venir acompañada de sacrificios y retos.

Jack London nació en 1876 en California y vivió una vida marcada por la aventura real. Trabajó en barcos, vagó en trenes, enfrentó la pobreza y buscó oro en Alaska. Fue ahí, donde vió perros de trineo, mineros y noches interminables, fue donde nacieron sus historias más famosas.

London escribía desde la experiencia directa, y eso se nota. No inventó la naturaleza, la vivió. Por eso sus libros siguen siendo tan intensos y tan honestos.

Este clásico ha sido llevado al cine varias veces, siendo las más conocidas: En 1935, con Clark Gable En 1972, protagonizada por Charlton Heston En 2020, con Harrison Ford

Cada una interpreta la novela de forma distinta, pero todas mantienen la esencia de Buck luchando entre su vida doméstica y la llamada salvaje.

El llamado de la selva no es solo una historia de perros, nieve y trineos. Es una obra que nos invita a escuchar nuestro propio llamado, ese que nos recuerda quiénes somos y qué fuerzas dormidas llevamos dentro.

Si eres amante de los clásicos, de las aventuras o simplemente buscas reencontrarte con un libro que dice más de lo que parece, este es uno que vale la pena volver a abrir.

Agradezco a la comunidad por este espacio, y en esta ocasión las fotos fueron tomadas por mi, con el celular y el ejemplar del libro que tengo en mi poder, que es una versión de la editorial Gente Nueva publicado en Cuba en el año 1975 año en que yo naci, así que está edición tiene ya 50 años.

Para la cersion en ingles utilice el traductor de Google.