Aquí en España no se puede bajar de peso, si todo lo que hago es comer y tomar café. Bueno y ustedes dirán que yo estoy de vacaciones y a disfrutar, me encanta caminar por estas calles pero ha llegado una ola de calor que impresiona y esto es todos los años, lo sé por las noticias.
Lo que pasa que es difícil de explicar este calor a un venezolano acostumbrado a un sol achicharante del oriente del país, pero solo el que pisa al otro lado reconoce un calor que penetra la piel y sin una gota de brisa como en Venezuela. De verdad es díficil de explicar.

Mi hija tenía la tarde libre y me dio a escoger entre comprar unas gambas (camarones) hacer pasta negra o salir a comer. Y muy a pesar del calor sofocante de las tres de la tarde que no es el mismo de Venezuela a esa hora salimos a comer y a tener una de esas conversaciones que teníamos en el centro comercial Plaza Mayor de Lechería.


Algo de papas a la brava, pollo empanizado entre pan (cachopo), ensalada y refresco. A ver dónde metía el postre y el café. El lugar en Leganés Vips. Estaba lleno, pero a medida que avanzaba las horas fue despejándose.




Este viernes fue una buena tarde, de esas que tenía tiempo sin hacer. Mi hija se preocupa que me aburra cuando no salgo, pero he estado cociendo el bajo a los pantalones, barro todos los días, riego las plantas, le doy semillas a los pájaros que se paran en mi ventana.
He tomado fotografías a casi todas las comidas que he tenido, disfrutandolas al máximo.



Me encanta la variedad de salsas que le puedo agregar.





Me estoy haciendo adicta a ellas, está última se había acabado y la busque como en cuatro supermercados, tengo que poder llevarme una a Venezuela.
De verdad voy a tener que caminar mucho para bajar esos kilitos, me acercaré al centro de adultos mayores a ver qué actividades hacen por allí, algún baile, alguna cervecita, ja, ja.
Mi hija va programando a medida que avanzamos, tampoco puede ponerme full todos los días. La próxima semana a ella le toca viajar a Barcelona pero no de Venezuela.
Así quedó bajo el cuidado del yerno y mi hijo. Por suerte si es por ellos tranquilita en aire acondicionado, con internet a toda mecha y canales de Netflix, que más se puede pedir.
Qué continúe disfrutando al máximo de esas reconfortantes vacaciones en unión de la familia. Ya más adelante habrá tiempo para bajar los kilitos de más jajajaja. Muchas gracias por permitirnos acompañarla a través de sus letras en estos días entrañables de compartir con los seres queridos. Se le quiere y aprecia mucho.