Una voluntad algo débil ...

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Unos días han pasado desde aquellos 2 cafés, esos que no pude compartir con el, la moral me susurró ese día al oído haciendo que desistiera de la idea de ver a aquel hombre.

Cuantas excusas mas debía decirme para asegurarme falsamente que no quería verlo?

La verdad, mi voluntad de resistencia ante tal atracción en este momento era muy débil, casi inexistente.

Esa semana deje de detenerme, dos cafés se dieron, dos humanos en un conversador silencio que les hacia sentir cómodos, gestos con los labios, asentamiento de cabezas, temas tan distantes a sus realidades pero que los hacia estar ahí, en ese ahora.

Un sorbo tras otro, risa tras risa, silencios con miradas profundas, los minutos se volvían irrelevantes, mi espalda se relajaba y cada vez me sentía mas cómoda, podría decir que se compara con la sensación de estar con alguien que conoces de siempre, no hay mucho que decir, las miradas y los roces de las manos hablan por ambos, es un lenguaje correspondido...

No deseo irme, pero hay realidades de las que solo podemos escapar 5 minutos o quizá un poco mas...