¿Mensajeros de tragedias o maravillosos fenómenos celestes?: la verdad sobre los cometas.

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Gráfico de la órbita de un cometa. Las órbitas de estos astros errantes son muy alargadas. Imagen Pinterest.

Título: ¿Mensajeros de tragedias o maravillosos fenómenos celestes?: la verdad sobre los cometas.

La observación del cielo nocturno ha sido una actividad constante rodeada de misterios, que llevó al ser humano, desde tiempos remotos, a preguntarse sobre todo aquello que cada noche podía ver brillar e incluso moverse en aquel manto oscuro y distante.

Ocurrió qur en tiempos antiguos, cuando no se contaba con información clara sobre los fenómenos celestes, la aparición de los cometas alteraron la continua, y hasta monótona, armonía de la noches. En su afán de encontrar explicaciones, los seres humanos lo consideraban como "extraños visitantes del espacio", con sus raros fulgores y formas alargadas. Sin embargo, como muchas veces sucedió a través de la historia, el miedo fue el encargado de dar razones sobre éstos y se suponían como "mensajeros siniestros", ya que se impuso la creencia de que sus apariciones coincidían con trágicos hechos: el que fue visto en el año 451 se le atribuyó el anuncio de la muerte de Atila; al del 1066 se le relacionó con la invasión de Gran Bretaña por los normandos... entre otros acontecimientos históricos que vincularon a los cometas con desdichas y desgracias.

Sin embargo, con el pasar el tiempo los estudios y la ciencia transformaron las creencias populares por certezas astronómicas. Ésto demostró que los cometas corresponden a fenómenos celestes que no representa ningún peligro real para el planeta y sus habitantes.

Se ha establecido que estos "visitantes" parecen originarse en astros desintegrados de otros mundos pertenecientes a otros sistemas planetarios. Cruzan el espacio infinito y pasan por nuestro sistema solar; su destino varía en dos caminos: desintegrándose unos, continuando su viaje por el universo, otros.

Su estructura física se constituye por un núcleo o parte compacta que es más densa que el resto del cometa, una caballera o gran masa de vapores que rodea a ese núcleo, del que a veces no se distingue, y una cola o prolongación. En las cabelleras y las colas se han detectado sodio, hidrógeno, nitrógeno, carbono, y se ha podido probar que el núcleo consta de partículas relativamente grandes, separadas entre sí.

Todo el conjunto es luminoso, no obstante el mayor brillo lo posee la cola, que acaba por diluirse en su parte final. Se cree que ese efecto se produce por "el viento solar" o repulsión que el Sol ejerce sobre el cometa que se aproxima; lo que sí es cierto es que es el astro, a parte de desintegrar a los cometas que se le acerquen demasiado, es capaz de extender hacia atrás en una cola, que siempre se estira en dirección contraria a su gran núcleo (masa ígnea).

Debido a que cada cometa describe una órbita definida, se hace inevitable que pase cerca del Sol y como consecuencia éste los llega a desintegrar, convirtiéndose en la razón principal de su corta vida.

Gracias a los potente y más precisos telescopios con los que se cuentan en la actualidad para la observación del cosmos, se pueden detectar un promedio de seis cometas anualmente, mientras que aquellos que pueden ser vistos sin ayuda de aparatos científicos, se cuenta uno cada tres o cuatro años. Así mismo, se cree que en los últimos dos mil años, de acuerdo a testimonios y registros históricos que se conservan, se han observado quinientos cometas. Por su parte, con el acopio de éstos y otros datos científicos, los astrónomos holandeses Cort y Van Woerkon han calculado que existen alrededor de 100 billones de cometas en el sistema solar.

En ocasiones suceden fenómenos extraordinarios que permiten que algunos de estos cometas tengan "larga vida"; entre los que destacan los famosos: el Biela y el Halley, quienes hicieron apariciones puntuales en un lapso de tiempo fijo y calculado.

También se puede citar el Encke, que ha pasado ya más de cincuenta veces alrededor del Sol. Así mismo se han hecho habituales en sus idas y venidas los cometas: Tempel II, Brooks II, Faye, D'arrest, Brorsen II-Metcalf y Donati. Éste último fue descubierto en 1858 por Donati y ha sido uno de los mayores del siglo XIX; el largo de su cola fue de casi 85.000.000 de kilómetros.

En definitiva, los cometas no representan peligro alguno para nuestro planeta y la vida en él. Los choques con ellos son muy remotos, así que los podemos dedicarnos a contemplarlos y estudiar sus órbitas, pasos y curiosas formas.

English Version

Title: Messengers of Tragedies or Wonderful Celestial Phenomena?: The Truth About Comets. By Florence Renata.

The observation of the night sky has been a constant activity surrounded by mysteries, which has led the human being, since ancient times, to wonder about everything that could be seen shining and even moving every night in that dark and distant mantle.

It happened that in ancient times, when there was no clear information about celestial phenomena, the appearance of comets altered the continuous, and even monotonous, harmony of the nights. In their eagerness to find explanations, human beings considered it as "strange visitors from space", with its strange glows and elongated shapes. However, as has often happened throughout history, fear was responsible for giving reasons for them and they were supposed to be "sinister messengers", since the belief prevailed that their appearances coincided with tragic events: the one seen in 451 was credited with announcing Attila's death; that of 1066 was related to the invasion of Great Britain by the Normans ... among other historical events that linked comets with misfortunes and misfortunes.

However, over time, studies and science transformed popular beliefs into astronomical certainties. This showed that comets correspond to celestial phenomena that do not represent any real danger to the planet and its inhabitants.

It has been established that these "visitors" seem to originate from disintegrated stars from other worlds belonging to other planetary systems. They cross infinite space and pass through our solar system; their destiny varies in two ways: disintegrating some, continuing their journey through the universe, others.

Its physical structure is made up of a nucleus or compact part that is denser than the rest of the comet, a knight or large mass of vapors that surrounds that nucleus , from which it is sometimes indistinguishable, and a tail or prolongation. Sodium, hydrogen, nitrogen, carbon have been detected in the scalps and tails, and it has been possible to prove that the nucleus consists of relatively large particles, separated from each other.

The whole set is luminous, however, the glue has the greatest brightness, which ends up being diluted in its final part. It is believed that this effect is produced by "the solar wind" or repulsion that the Sun exerts on the approaching comet; what is certain is that it is the star, apart from disintegrating comets that get too close, it is capable of extending backwards in a tail, which always stretches in the opposite direction to its large nucleus (igneous mass).

Because each comet describes a defined orbit, it is inevitable that it passes close to the Sun and as a consequence the Sun disintegrates them, becoming the main reason for their short life.

Thanks to today's powerful and more precise telescopes for observing the cosmos, an average of six comets can be detected annually, while those that can be seen without aid of scientific apparatus, one is counted every three or four years. Likewise, it is believed that in the last two thousand years, according to testimonies and historical records that are preserved, five hundred comets have been observed. For their part, with the collection of these and other scientific data, the Dutch astronomers Cort and Van Woerkon have calculated that there are around 100 billion comets in the solar system.

Sometimes extraordinary phenomena occur that allow some of these comets to have a "long life"; among which the famous ones stand out: Biela and Halley, who made punctual appearances in a fixed and calculated period of time.

We can also mention the Encke, which has already passed more than fifty times around the Sun. Likewise, comets have become common in its comings and goings: Tempel II, Brooks II, Faye, D'arrest, Brorsen II-Metcalf and Donati. The latter was discovered in 1858 by Donati and has been one of the largest of the 19th century; the length of its tail was almost 85,000,000 kilometers.

In short, comets do not represent any danger to our planet and life on it. Collisions with them are very remote, so we can dedicate ourselves to contemplating them and studying their orbits, steps and curious shapes.