Acechaba sobre la rama de un viejo árbol, sabía perfectamente lo que hacía y lo que debía hacer para alcanzar el éxito, ya que no era su primera vez.
Aguardaba en silencio, sin apenas moverse, sigiloso y en posición de depredador, debía estar concentrado y totalmente preparado para cuando llegara el momento esperado.
Su cuerpo sabía moverse para la caza, pero ese día su mente estaba en otro sitio, distraída, vaga y no paraban de venirle todo tipo de pensamientos contradictorios, aún así no quería fallar en su misión, debía de limpiar totalmente su cabeza.

Fuente
Era importante que cuerpo y mente fueran a una, que no se produjera una disociación que le pudiera entorpecer, ya que su vida y la de su familia dependía de ello.
Sus vaivenes mentales produjeron sudor en su cuerpo, estaba inquieto, nervioso y cada vez más desconcentrado.
Un despistado pájaro pasó por debajo de él, comiendo semillas en cuyo árbol se había encaramado, de manera que se preparó, se concentró y decidió actuar.
Cuando estaba a punto de saltar sobre su presa, resbaló, cayó sobre el suelo y definitivamente ese día se quedó sin comer.
Debía limpiar su mente, coordinarla con su cuerpo, olvidarse de todo aquello que merodeaba en su cabeza y solo así conseguiría volver a cazar.
