Parte 3 / Together / Historia Caché

in #spanish6 years ago (edited)

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Llevaba más de 15 minutos sentada en un camión parecido a aquellos de militares, donde estaba siendo apuntada en todo el camino por cuatro hombres uniformados. Me encontraba algo lejos ya de la universidad, pero aún se escuchaba todo el caos y desorden que había allí. No entendía que pasaba y estaba preocupada por mis amigos y mi madre, que hasta ahora sé, esta organización los tiene en la mira. El chico llamado Harry estaba en otro auto que estaba a delante de nosotros, y Daniela, la chica que me traicionó, estaba a unos puestos al frente mientras iba armada pero revisando algo en su teléfono.

Fue en ese entonces que recordé que a mí me estaban llamando antes, así que intenté sacar mi celular, pero uno de los hombres me detuvo.

—¡Quieta! o procederemos a dispararte—me esclamó uno de los uniformados.

—Solo revisaré mi celular, ¡por Dios!—dije irritada, pero no al uniformado, sino que a Daniela.

Daniela dejó de ver su a teléfono y me miró con una sonrisa burlona—. Esta bien María José, solo no cometas un error—Daniela me hizo una seña de que tenían pinchado mi teléfono y siguió viendo el suyo sin tomarme importancia.

¿y ésta que se creía? ¿Acaso no sabía quién era y con quién se metía?

No...

No creo que no sabía.

Saqué mi teléfono y comencé a revisar los mensajes que no había visto hasta ahora, pues desde que se había ido la luz no tenía recepción. Pero no era nada importante, solo conversaciones ridículas de whatsapp en el grupo de amigos y en cuanto a las llamadas, tenía unas de unos amigos viejos de otro estado.

Apague el celular. Si tenía mi teléfono pinchado esperaba que apagado no vieran más.

Miré a todos en el camión y aunque sabía que no podía salir, quería intentarlo una vez más. Un conductor, un copiloto, cuatro uniformados y Daniela, ocho personas en total incluyéndome, más el auto de al frente y el de atrás y el que le seguía a ese. La única manera de salir en esta situación es que ocurriera un milagro. Aparte de que sabía cómo trabaja ML9 y estaba segura de que tendrían la dirección exacta de mi madre y mis amigos, me amenazarían al llegar y tendría que cumplir la misión sin protestar, porque si me oponía en ese momento lo único que conseguiría sería la llamada que darían para matar a las personas más importantes de mi vida.

Habían muchas incognitas en mi cabeza y muchas variables, pero todas llevaban a matar a alguien, incluso a Daniela y creo que no me importaba hacerlo.

—No es necesario que escapes, te lo aseguro—comentó Calle sacándome de mis pensamientos.

Levanté mi ceja derecha y dirigí mi mirada hacía ella—. ¿De qué hablas?

Ella rió—. Que en este momento andas pensando en como salir y escaparte, no dudo que hasta piensas en asesinarme, pero no es el caso. Solo necesitamos tu ayuda Poché.

Su respuesta me dejó intrigada.

—Saben muy bien que había dejado el servicio hace tiempo. Ya no mato a más personas—le dije un tanto molesta.

—No es cuestión de querer o no, es necesidad.

—Al menos no me hubieras mentido y hacerme creer que estaba teniendo una amiga—y es que no entiendo porque eso era lo que más me molestaba. Estaba acostumbrada a no confiar en nadie y venía ella y lo arruinaba.

—Yo solo...— pero fue interrumpida.

—Tenemos un problema—expresó el copiloto.

Daniela se levantó de inmediato y se acercó al hombre que anteriormente había hablado.

—¿Qué pasa?

—Me acaban de informar que hay unas cuantas personas interrumpiendo el paso el paso a unos metros de aquí—dijo el conductor mientras estaba pendiente de la carretera.

—Que las asesinen entonces—dijo Calle sin importancia.

¿En serio ella era de esa manera? Me sentí peor por haber pensando que era una persona buena cuando era una más del combo.

—El problema es que ellos portan el virus y nosotros tenemos pocos suministros para mantenernos fuera de peligro—comentó el conductor con algo de intranquilidad en su voz.

Mis cejas se fruncieron en notable duda y solo miré a Calle en modo de explicación. Ella me esquivó la mirada.

—Entonces dile a Harry que tomemos otra ruta y listo—habló algo molesta.

—Sí señora.

Y diciendo aquellas palabras, Calle volvió a acercarse, solo que esta vez se detuvo en frente de mí.

Suspiró frustrada y se notaba que ese instante estaba irritada.

—Necesito que estés con nosotros en esto Poché—me dijo algo suplicante, mientras me extendía una pistola que había sacado del estuche que tenía en su pierna derecha—. Si no nos ayudas, probablemente todos moriremos en el intento.

—Yo no mataré a ninguna persona en esto—le expresé firme, levantándome y estando cara a cara con ella. Algunos de los uniformados se alarmaron y se colocaron en posición de dispararme, pero Calle los detuvo.

—Confía en mí, no son las mismas personas de siempre.

—¿Cómo confiaré en ti si ya me has traicionado antes?—y esa fue la pregunta que la dejó sin poder responder.

Pero ella colocó una sonrisa traviesa y no sé cómo se acercó tan rápido a varios centímetros de mí, en dirección de mi oreja derecha donde podía sentir su respiración en mi cuello, como si fuera a susurrarme algo, pero sabía, eso no me agradaba nada. No me agradaba los escalofríos que me provocaba.

Y no sé porque no la detuve cuando sentí su mano tocar mi hombro izquierdo y hacer un camino invisible hasta mi mano, donde colocó la pistola que me quería dar. Una pistola que terminé agarrando.

—Hazlo por mí, por favor. En serio yo no deseo ningún mal para ti Poché—susurró en mi oído, de forma lenta y pausada, con su voz fina y esta vez, un poco ronca.

No evitaré decir que todo de mí lo invadió una clase de corriente que me hacía explotar de emoción y sensaciones que muy pocas veces había sentido, pero ella me había fallado y mi confianza era una soga que te podía ahorcar después de ser traicionada.

Así que justo después de que habló, reaccioné y la empujé lejos de mí. Ella lo esperaba, y por eso me dedicó una de sus sonrisas traviesas de las cuales ya me estaba acostumbrando.

Se alejó un poco y se quedó levantada mientras activaba su microtransmisor y miraba hacia el frente.

—¿Hemos evadido a los interferidos?—preguntó Calle a través de su microtransmisor.

La ignoré por un momento y me fijé en mis manos y el arma que tenía...¿Qué me estaba pasando? Esta no era la persona de antes, yo no podía volver a matar más personas.

Los nervios me estaban invadiendo y con ello un fuerte dolor de cabeza, solo podía pensar en una cosa...iba a tener un ataque pronto.

Empecé a respirar muy rápido y sentía mi corazón a mil.

Calle notó el escándalo que hacía y dejó de hablar con aquella persona para acercarse a mí y tratar de calmarme.

—Hey tranquila. Respira hondo y cuenta hasta diez...Vamos María José—pero sentía que no podía escucharla. Nada de lo que me decía me ayudaba y creía que a cada momento estaba peor.

Tanto que, llegó el punto en el que me desmayé y no supe más de lo que ocurría en ese entonces.

...

Cuando desperté no estaba en el camión, ni mucho menos estaban los hombres que me apuntaban, Harry o Daniela allí.

Era una habitación muy pulcra y blanca, lo único que creía resaltar era el color marrón del soporte de la cama en donde me encontraba y un girasol que estaba en un vaso transparente en la mesa de noche de mi lado izquierdo. También había una enorme ventana a mi lado derecho, que abarcaba casi toda la pared pero que tenía unas cortinas tapando. Sin mencionar que había una puerta moderna al frente de la cama.

¿Qué había pasado con Calle, mis amigos o mi madre?...¿Seguía secuestrada?

Un montón de dudas me llenaban la cabeza provocando un intenso dolor, y es que siempre pasaba cuando me estresaba de más. Comenzó cuando me enteré que a mi padre lo habían asesinado.

Sobé mi cabeza en un intento de calmar el dolor, y a la vez, decidí levantarme para intentar entender en dónde estaba y que pasaba.

Con ello me fijé en mi ropa y no era la misma.

¿Por qué coño tenía una bata blanca? ¿Dónde estaban mis zapatos y por qué estaba descalza? por lo menos mis dedos del pie los tenía pintado de negro porque si no, que horrible.

Dejé de lado mis pensamientos ocurrentes y me acerqué a la ventana y cuando abrí la cortina, si pude sorprenderme.

Estaba en un edificio de unos cuantos muchísimos pisos, y del cual se podía ver que me encontraba en un piso muy alto. Era de noche, pero no veía tantas luces prendidas en la ciudad, eso era extraño.

Traté de analizar la habitación y mi situación. Al menos no había cámaras y cuando me cambiaron de ropa no cambiaron mi ropa interior. Eso era lo de menos, pero bueno.

Lo último en que se fijaron mis ojos fue en la puerta que se encontraba a unos pasos de mí, pero, las dudas y un plan de estrategia invadió mi cabeza.

Si estaba en un edificio podía escapar por las escaleras, ya que en un ascensor sería demasiado visible y viendo que no estaba en mi atuendo usual, creo que llamaría demasiado la atención con una bata. Pero de igual forma, todo era un riesgo, no sabía siquiera la ubicación de las escaleras y tampoco tenía idea de cuánta "importancia" tendría en ese edificio para no ser perseguida.

Esto era un asco y solo por confiar en una chica que pensaba tendría oportunidades con ella. Sí, me gustaba la maldita.

Creo que si no me hubiera importado tanto sabría a tiempo lo que ocurría y no estuviera en este rollo, bueno, si lo hubiera estado, pero tal vez con otro caso y yo no secuestrada.

¿La solución era rendirme? ¿Dejarme llevar? porque si no escapaba ahora, sabía que muy pronto estaría matando a una persona.

—¡Ah!—exclamé frustrada.

De la nada, la puerta en la que pensaba escapar se abrió y de ella entró Daniela muy tranquila, mientras revisaba su celular cerraba la puerta.

Yo no hice nada. No me hubiera dado tiempo de regresar a la cama y hacerme la dormida ni tampoco estaba dispuesta a pelear con ella ahora.

Ella dejó de ver su teléfono y notó que no me encontraba en la cama y que estaba al frente de la ventana con las cortinas corridas. Me sonrió y se acercó a la cama para sentarse en la orilla y verme.

—Bueno...¿Quieres venir a la cama conmigo?—la escuché decir con su voz suave y profunda.

Creo que si hubiera sido otra situación y fueran los mismo sentimientos cuando estábamos en mi departamento cenando, hubiera muerto de la vergüenza pero, solo me quedé callada y quieta en el mismo lugar.

—Ya sabes, solo quiero hablar contigo.

—Estoy bien aquí—le dije y mi voz sonó más ronca de lo usual. Considerando que no había hablado desde que me desperté, era normal.

—Bien, está bien María José. No dejas de ser difícil—murmuró riendo un poco.

Alcé las cejas ante sus palabras y ella me envió una risa traviesa. Decidí continuar.

—¿Por qué estoy aquí?—le pregunté de una vez por todas.

Ella cambió su cara a una seria y dio un suspiro.

—Por la misma razón por la que yo estoy aquí.

—No entiendo qué tiene que ver eso conmigo—crucé mis brazos en negación.

—Tranquila mujer, no soy mala como piensas—dijo riendo un poco, pero regresando a su postura seria.

Y no sé cómo hizo, pero agarró su teléfono y en la pantalla deslizó con su dedo hacia la izquierda, provocando que en la parte vacía de la pared se formara una clase de holograma, reproduciendo un vídeo.

Las imágenes demostraban unos hombres casi completamente vestidos de negros, con la excepción de un pañuelo envuelto en en su muslo izquierdo, atacando a varias personas en una ciudad. Parecía mi ciudad, pero yo conocía las calles muy bien para serla.

Sabía quién eran ellos, pero era imposible lo que estaban haciendo.

—Tu antiguo líder de aquella organización, está tratando de...en pocas palabras, apoderarse del mundo—pero lo que decía me parecía ridiculo—. Ha creado una especie de sustancia o virus con la cual deja gravemente heridos a las personas, dejándola con unas ronchas que se van creando poco a poco en la piel hasta deshacerse completamente. Las hace morir en un cierto periodo, a lo poco duran dos y a lo máximo una semana. No es algo que se controla.

—Esto es ridiculo—le dije sin poder creerlo.

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¡HEY Guays de Steemit!

¿Cómo están en el cap de hoy? ¿Qué les pareció? ¿Les gustó?...¿Por qué no me lo dices en los comentarios?

Ando super cool hoy, jaja no es broma, tengo un sueño horrible porque en mi país ahorita son las 2:45 am. MUY TARDE PARA MÍ.

Pero bueno, no quería dejarlos sin capítulo una vez más.

Tengan una buena vida y no olviden dejar su voto. Los quiero muchio muchio.

Gaby.

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