17 de julio del 2026 - Semana 29
Wall Street arrancó el viernes con caída generalizada en futuros: el Dow cedía un 0,6%, el S&P 500 un 0,8% y el Nasdaq-100 se dejaba un 1,6%, con el sector semiconductores como principal lastre de la jornada.
El telón de fondo geopolítico se deterioró aún más durante la noche: Irán lanzó nuevos ataques contra instalaciones estadounidenses en Oriente Medio, incluyendo el primer golpe directo en Siria, tras una sexta noche consecutiva de bombardeos norteamericanos sobre objetivos iraníes.
El Brent rebotó hasta situarse alrededor de los 85 dólares por barril, acumulando una subida de cerca del 12% en la semana y apuntando a la mayor ganancia semanal desde abril, mientras el bloqueo del Estrecho de Ormuz sigue siendo un riesgo activo y el tráfico de buques por la ruta continúa reduciéndose.

A eso se sumó el golpe de Netflix: la acción caía más de un 10% en preapertura tras defraudar con su previsión de ingresos para el tercer trimestre, en un contexto que la propia compañía define como un panorama de entretenimiento “dinámico y competitivo”.
El cuadro macro que refleja el Tracker lo enmarca todo con bastante precisión. Con el ciclo en Expansión Tardía (124,6°), un GDP del 2,1% y un CPI que sigue en el 3,73%, la economía crece pero sin holgura desinflacionaria suficiente para que la Fed cambie de tono.
El vicepresidente de la Fed, Philip Jefferson, fue claro: se mostró abierto a una subida de tipos más adelante en el año si la inflación no se enfría, aunque advirtió que una sucesión rápida de shocks, desde aranceles hasta precios de la energía y la demanda ligada a la IA, podría desanclar las expectativas de inflación.
Un Brent en 85 dólares es incómodo para los bancos centrales: no es suficientemente alto para garantizar un pánico en la política monetaria, pero sí lo suficiente para impedir que los mercados celebren plenamente los datos de inflación más suaves.
Con el bono a 10 años en el 4,55% y la curva 10Y-2Y apenas en positivo (0,41), el mercado de tipos sigue enviando la misma señal: late cycle, sin margen de error.
Desde principios de junio se está produciendo una rotación clara desde tecnología hacia sectores de corte más value: salud, financieras e industriales han encabezado ese movimiento, mientras el sector tecnológico ha cedido alrededor de un 5% desde máximos recientes.
Los sectores defensivos como consumo básico, salud y REITs aguantaron mejor la sesión del jueves, y eso es coherente con los pesos del Tracker: XLF, XLI y XLB ganan protagonismo precisamente en esta fase del ciclo, y los flujos del mercado parecen estar alineándose con esa lógica, aunque todavía de forma desordenada.
La temporada de resultados está poniendo a prueba si los valores de crecimiento pueden seguir batiendo unas expectativas muy elevadas, y en un mercado que ya cuestiona el múltiplo de la IA, cualquier señal de desaceleración en los ingresos golpea con más fuerza de lo habitual.
Este viernes llegan datos de vivienda (inicios y permisos de junio), producción industrial y la primera lectura del sentimiento del consumidor de la Universidad de Michigan para julio, junto con los resultados de varios bancos regionales como Truist y Fifth Third.
Los resultados de la banca regional centrarán la atención en las tendencias de préstamos y depósitos, un termómetro directo de la salud del crédito en este tramo final del ciclo. Y mirando a la semana que viene, el miércoles 22 se acumulan resultados de peso como Alphabet, Tesla, IBM o Texas Instruments, y el jueves 23 llega la decisión de tipos del BCE, dos eventos que pueden redefinir el tono de mercado para el arranque del verano europeo.
Análisis de liquidez
Los datos oficiales muestran que las reservas bancarias subieron por segunda semana consecutiva, hasta US$3.143T, alejándose claramente del umbral de sensibilidad de US$2.95T. Al mismo tiempo, el TGA promedio semanal descendió hasta US$756.2B, desde US$774.1B. Esta combinación, más reservas y menos caja retenida por el Tesoro en la Fed, vuelve a aportar liquidez al sistema.
Conviene matizar el TGA: aunque el promedio semanal bajó, el saldo puntual del miércoles subió de US$749.2B a US$796.0B. Por tanto, existe alivio respecto a la media de la semana anterior, pero el movimiento más reciente indica que el Tesoro ya está reconstruyendo parcialmente caja. No es todavía drenaje fuerte, aunque tampoco una caída lineal que podamos proyectar indefinidamente.
Por el lado del funding, la lectura empeora ligeramente. El SOFR termina en 3.62%, cuatro puntos básicos por encima del dato comparable de la semana anterior, y el spread frente al ON RRP award rate de 3.50% se amplía de 8 a 12 pb. Sigue por debajo del umbral de 15–20 pb, pero pierde parte de la mejora observada la semana pasada.
El ON RRP cae hasta apenas US$125M, frente a US$5.772B el 9 de julio. En términos prácticos, el antiguo amortiguador ya no existe: cualquier nueva reconstrucción del TGA o absorción de caja mediante T-Bills afecta de forma más directa a las reservas bancarias y al mercado privado de repo, lo cual lo hace muy facil de seguir y cualquier cambio se sentirá.

La emisión de letras continúa muy elevada, por encima de US$500B semanales. Además, la subasta de seis semanas aumentó hasta US$95B, desde US$85B la semana anterior, mientras el Tesoro mantiene el calendario completo de 4, 6, 8, 13, 17 y 26 semanas. El mercado sigue absorbiendo el papel, pero los fondos monetarios están acortando duración y aumentando su exposición a repos y deuda flotante, una señal de mayor cautela ante el rumbo de las tasas.
Nivel de riesgo de liquidez
Riesgo actual: 🟡 medio-bajo, con vigilancia sobre el funding.
La mejora de reservas y TGA justifica mantener el riesgo por debajo de medio. No obstante, el spread SOFR–RRP vuelve a ampliarse, el ON RRP ha quedado completamente seco y la emisión de bills continúa aumentando. El SRF no muestra estrés real: el uso fue cero el 16 de julio y solo hubo una operación residual de aproximadamente US$2M el día anterior.
Implicaciones de mercado
Para renta variable y Bitcoin, la fotografía sigue siendo tácticamente favorable: el aumento de reservas y la caída del TGA semanal ofrecen combustible de corto plazo. Sin embargo, son más ramitas secas que nuevas brasas. El soporte puede sostener los rallies, pero no elimina la vulnerabilidad ante un nuevo aumento del TGA o un repunte adicional del funding.
Para bonos y money markets, el frente relevante sigue siendo la parte corta. Mientras los fondos monetarios absorban la emisión, la fontanería funcionará. Si el spread SOFR–RRP supera 15–20 pb, aparecen entradas materiales en el SRF o las reservas vuelven hacia US$3T, la lectura cambiaría rápidamente de amarilla a naranja.
Así que en termino generales mejora la cantidad de liquidez disponible, pero no su calidad estructural. El sistema respira mejor que hace dos semanas, aunque depende cada vez más de la demanda privada para digerir una emisión de T-Bills que no da señales de aflojar.

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Publicado originalmente en Substack.