Errores de comunicación en tres historias de amor

in #spanish6 years ago

Les decía en el artículo anterior dedicado a la docencia que, gracias al poder de las comunicaciones que los seres humanos hemos desarrollado, nos hemos posicionado como la especie con vida dominante en la Tierra, no obstante, cualquier fallo que acontece al comunicarnos o prescindir de la comunicación cuando ésta hace falta, siempre trae consecuencias negativas a los objetivos que nos proponemos.

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En este artículo les contaré tres historias de amor del folklor popular que no culminan en un final feliz por problemas de comunicación entre sus protagonistas, con un breve análisis del trasfondo de cada cuento.

Falta de comunicación

Dos ancianos despertaron el día en que cumplían cuarenta años de casados, y la señora, al momento de desayunar, le ofreció a su marido la cáscara del pan untada de mermelada, pensando que después de haber complacido a su amado por tantos años ofreciéndole el corazón del pan, merecía en ese día tan especial darse el gusto de comerlo. Para su sorpresa, su senil esposo muy sonriente le confesó:

  • Gracias amada mía, siempre he tenido predilección por la concha del pan, más nunca te la quise pedir para complacerte, por ese amor tan grande que a lo largo de estos años he sentido por ti.

Al juzgar por nuestra condición muchas veces pensamos que nuestros seres amados tienen exactamente los mismos gustos de uno, sobre todo cuando hemos creído que el amor que nos ha unido ha sido gracias a la afinidad de cosas que tenemos en común. La verdad es que sabemos tan poco del amor que a ciencia cierta desconocemos por qué se produce, y solo sabemos de su hechizo después que Cupido nos ha flechado; incluso, el amor puede acontecer entre personas con gustos totalmente opuestos, tal como el caso de esta vieja pareja. Gran parte de los conflictos que se generan entre los seres queridos se debe a la falta de comunicación entre ellos, pensando que conociéndose a plenitud tomamos decisiones sin consultar a la pareja, cuando en realidad nunca terminamos de conocernos entre nosotros porque somos seres en constante evolución.

Exceso de comunicación

Un teniente en servicio, fervientemente enamorado de la hija de su superior, nunca tuvo la oportunidad de declararle su amor; aun así dedicaba su tiempo libre para escribirle cartas de ardiente amorío, que nunca le había podido entregar por temor a que los emisarios castrenses lo delatasen ante su jefe. En una oportunidad que tuvo de encontrarse con un mensajero de confianza, le pidió el favor que convenciera a su amada de otorgarle una cita, y así fue, pero ésta solo podría atenderlo por dos horas, ya que también temía ser descubierta. Al encontrarse ambos jóvenes, el teniente para demostrarle su amor le sacó todas las cartas que le había escrito y se las leyó una por una; al terminar de leer la última carta se acabó el tiempo pautado y la chica se tuvo que ir sin que pudieran consumar su amor, y más nunca se volvieron a ver.

En esta historia el enamorado perdió la perspectiva de lo que realmente importaba, por darle prioridad a intentar impresionar a su amada por su expresión con la pluma y en dedicarle a ella todo su tiempo libre para escribirle acerca de sus sentimientos. En esta ocasión resalta la importancia de saber abreviar el mensaje a comunicar cuando el tiempo se presenta como un factor limitante, para poder disfrutar del contacto en pareja y evitar el amargo recuerdo que llevará de por vida su error de haber sido excesivamente elocuente.

Dificultad en la comunicación

Cierto día un gavilán volaba sobre un valle en el que pudo divisar a una hermosa ardilla, de la cual se enamoró a primera vista. El ave rapaz se le acercó para intentar enamorarla y le preguntó:

  • ¿Dónde están tus alas?

Lo que ignoraba el gavilán es que cada especie animal tiene un idioma diferente, por lo que el roedor no entendía lo que ésta quería decirle. La ardilla se le quedó mirando impresionada del poder que su enamorado tenía para surcar los cielos, y el gavilán pensó que ella quería decirle algo pero por ser muda no se podía expresar; entonces la tomó delicadamente con sus garras y levantó el vuelo para darle un paseo por todo el valle con la intención de demostrarle su afecto. Al culminar el recorrido el gavilán dejó en tierra a la ardilla, y resignado a no poder amarla por no lograr comunicarse con ella, se fue para no volver más. La ardilla, después de conocer tan hermosos paisajes y un mundo mucho más allá de lo que podría recorrer, se entristeció hasta el punto que más nunca quiso disfrutar de alguna aventura, ya que recordar experiencias tan bellas como volar, sabiendo que más nunca lo volvería a hacer, le causaba un sufrimiento insoportable.

Intentar comunicarse y no lograrlo por las barreras lingüísticas ciertamente que es frustrante, porque somos seres sociables gracias a la comunicación. La experiencia vivida en este cuento por dos seres de diferente especie podemos extrapolarla al caso en que dos personas de diferente cultura y lengua se atraen pero no logran entenderse, e incluso, se han dado casos en que ambos hablan el mismo idioma pero no logran comprenderse, demostrando lo compleja que son las relaciones humanas y que a veces más vale, como reza un dicho popular, que “cada oveja esté en su rebaño”.