Evolución e involución

in #spanish6 years ago (edited)

Sabias palabras podemos encontrar en el conocimiento bíblico, entre las que cuenta la premisa que reza ”porque muchos son llamados, pero pocos escogidos” (Mateo 22:14) que lo encontramos en las sagradas escrituras bajo el contexto de la salvación y se refiere a los pocos que lograrán evolucionar espiritualmente en comparación con los que retrocederán para quedar confinados al claustro terrenal.
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Fuente

Según la ley del ritmo que se estudia en metafísica, pero que también se aplica en el mundo físico, es imposible retroceder en cualquier forma donde se manifieste el ciclo evolutivo; por ejemplo, es imposible volver al vientre materno de donde nacimos o si estando en un día martes retroceder al lunes. El proceso evolutivo se mantiene en constante cambio aunque no garantiza el crecimiento en positivo, o sea, que en lugar de mejorar también se puede empeorar. Lo cierto del caso es que solo los seres humanos, haciendo uso de nuestro libre albedrío, podemos alterar nuestro proceso natural de crecimiento espiritual para revertirnos en un proceso de ”involución”.Lo más lamentable del caso es que una gran masa poblacional, en la medida que más se aleja del entorno que nos mantiene en armonía con la naturaleza, está cayendo en un estado de ”deshumanización” dejándose arrastrar por las tendencias hedonistas originadas por el consumismo desbocado de los avances tecnológicos y la salvaje competencia para obtener los medios de subsistencia dentro de un ambiente citadino cada vez más alejado del contexto natural.

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Gráfico elaborado por el autor

Humanización del individuo

Muchas personas imputan a la naturaleza humana la maldad de las personas y el resto de nuestros antivalores, obviando que también poseemos una ”naturaleza animal”; yo personalmente la llamo el animalismo humano al cual acredito todos nuestros defectos, ya que la naturaleza humana es el legado de Dios en nuestro ser, que comienza a influenciar en nosotros desde que empezamos a formar parte del espíritu, es decir: comienza el proceso de ”humanización del individuo”.
El alma, a través de sucesivas rencarnaciones en diferentes especies vivas, tal como expliqué en el artículo anterior “Inteligencia de Dios”, va recogiendo información de todos los comportamientos típicos de cada especie y las vamos arrastrando a la siguiente vida a través del mecanismo de rencarnación. Muchos son los que juzgan al ser humano de nuestro mal comportamiento comparándonos con la nobleza de los animales, olvidándose de los asesinatos que cometen los depredadores para poder alimentarse; la esclavitud a la cual un grupo dominante de hormigas somete a las sobrevivientes de otra colonia perdedora después de una batalla encarnizada; los actos de violación, sodomía y pederastía de los gatos. Todos los actos de mala conducta que en la sociedad cometemos tienen como origen el aprendizaje animal que heredamos genéticamente de las especies inferiores a la nuestra; es por eso que en las sagradas escrituras se refieren a la ”bestia” inocua en los seres humanos.
El proceso de humanización del individuo es largo, no podemos completarlo en una sola vida; podría decirse que en nuestra primera encarnación como persona somos más animal que humano, somos más carnales, instintivos y viscerales; nuestras fortalezas, en ese estado de evolución, se reflejan en lo terrenal que somos cuando interactuamos en una sociedad darwinista como la encontramos en las grandes urbes del Mundo. En la medida en que nos ”humanizamos” vamos siendo más considerados con el prójimo, con el medio ambiente y el resto de los seres vivos, haciéndonos más filántropos, ecologistas y espirituales; nos vamos desprendiendo del animalismo para ser más humanistas.
Aunque parezca contradictorio, debido a que salta a la vista las deplorables vivencias de inhumanidad que acontecen en el día a día, el proceso de humanización del individuo se realiza gracias a la convivencia en sociedad. En el artículo “Inteligencia de Dios” también les comentaba el ejemplo de las mascotas que coexisten con seres humanos, en la que progresaban en su evolución espiritual más rápido que dentro de su ambiente natural salvaje, porque somos espiritualmente más avanzados que ellos, así como nosotros nos humanizamos más rápidamente con nuestro contacto con Dios, al que llevamos todos por dentro.