
—Explícamelo todo desde el principio.
—¿De nuevo teniente? Ya se lo expliqué todo.
—Sí, pero hay un detalle que no encaja con los hechos.
—Vale, se lo explico otra vez: Fui hasta el bar de la esquina y estuve bebiendo con unos amigos. Al regresar, le encontré apuñalada.
—¿Le moviste?
—No, solo le tomé el pulso para ver si estaba viva.
—¿No hiciste nada más?
—No.
»Lo hice todo como había planeado —pensó—, lo único fue que ella cambió de posición pero...
Su rostro expresó el asombro.
—¿Te das cuenta? Si el cuerpo cubría el puñal, no podías saber que había muerto.
