
Los días se suceden, y van tapando el horror de los días pasados. El trimestre, se me hace pesado, lo reconozco, y más estando malo, pero lo que peor llevo, es la enfermedad de mi gato. El pobre, a sus dieciséis años, es un super senior que llaman, es más que veterano, el equivalente a unos 85 años humanos, y el pobre, tiene sus días.
De los días que estuvimos fuera, estaba como congestionado, no se le alivió con los baños de vapor, y hubo que llevarlo al veterinario. La receta, pues el combinado que lleva antibióticos y otras cosas, que lo deja divino desde la primera inyección, pero le daña el estómago, y eso que tomo precauciones, pero...
Tuvo el cuerpo un poco suelto, pero remontó eso, por dos días, pensé que había escapado bien, pero de nuevo, el terrible horror, las arcadas. Empieza a hacer intentos de vomitar, y no vomita. Es terrible, sufre, deja de comer y pasa unas noches terribles. En definitiva, hay que llevarlo al veterinario de nuevo. primperan pensaba, pero no.
La veterinario, lo estuvo palpando para descartar cáncer en singular, o plural. Está con poco peso, en definitiva le puso una inyección para los vómitos con más cosas, y me recetó unos sobres de prebióticos y dos tarrinas de pienso recuperador. En fin, pensé que iba a quedar ahí la cosa, una vez más.
Cuando llegue a la casa, y lo saqué del trasportín, me puse con el ordenador y bueno, empezó la odisea. Me lo miro y lo veo con una babaza blanca, espesa, colgando de la boca, del labio inferior, me acojoné porque no sabía lo que había hecho, si había comido algo, duda total. Le limpié la boca, y bueno, esperé, al momento estaba otra vez con la babaza blanca. Me asusté, empezó a tener un comportamiento errático, pero cíclico, llamé a la veterinaria de nuevo.
Me dijo que era normal, que al ponerle la inyección uno de los componentes que llevaba, le hacía reacción y que durante una hora, iba a estar soltando babas. Efectivamente, fue así, pero la hora que pasé, de las peores que he pasado, y creedme, que he tenido horas que lo he pasado muy mal.
Con el paso del día se fue normalizando su comportamiento, pero es horrible. Tuvo un hito en el que se acercaba a los bebederos del agua, y directamente, empezaba a agredirlos y tirar el agua. Nunca le había visto hacer eso, de lo más desquiciante ir esperando y esperando a que termine de reaccionar y comportarse de forma normal.
