Dejar pasar | Let it go

in Holos&Lotus13 hours ago

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En una reciente publicación para la comunidad de @holos-lotus, el amigo @emiliorios hacía una serie de reflexiones sobre las consecuencias negativas que conlleva ser partidario de la práctica del “ojo por ojo”, planteaba que en vez de ese comportamiento tan destructivo era más productivo practicar el perdón. Les comento…

Hace poco conversaba con unas amigas sobre el caso de una persona cercana que estaba envejeciendo sin poderse desprender de la mala costumbre de alimentar resentimientos.

Y digo mala costumbre porque de alguna forma se trata de eso. Quizá esa persona ha practicado tanto el resentimiento que lo ha incorporado a su vida como algo natural, sencillamente le parece que es la forma de mirar la vida, no lo cuestiona, no tiene conciencia del carácter nocivo de esa manera de pensar. Es lo que conoce.

Muchas veces me he preguntado porque es tan fácil actuar de ese modo, generando respuestas únicamente desde la reacción emocional.

Es como si en nuestro pensamiento no hubiera espacio para la reflexión. Sencillamente alguien nos hizo daño y lo que nos provoca es devolverle el malestar causado, querer hacerlo sentir lo mismo que él o ella nos hizo sentir. Que pase por lo que nos hizo pasar…

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No es extraño que ese deseo de venganza se quede solo a nivel del pensamiento, que no se concrete en ninguna acción que pueda ser irreparable. Quizá quien no se atreve a dar el paso para ir del pensamiento a la acción no está lo suficientemente dañado por dentro como para producir un mal de forma deliberada, en frío, con premeditación y alevosía.

Al no concretar ninguna acción puede pasar que esa ansia de desquite se vaya convirtiendo en resentimiento, lo que no es más sino volver una y otra vez a la situación que nos hizo sentir mal, con todas las implicaciones emocionales que eso conlleva, con toda la carga de neurotransmisores y hormonas que le inyectamos a nuestro organismo cada vez que revivimos la situación.

Si pudiéramos hacer un alto para pensar, para reflexionar sobre lo que estamos haciendo, seguramente que llegaríamos a la conclusión que alimentar resentimientos es algo completamente inútil.

No solo porque no resolvemos nada, no hay forma de impactar algo que ha quedado en el pasado, lo que ocurrió quedó allí, no hay forma de rehacerlo. Si no porque además estamos dañando nuestro presente.

La persona que alimenta resentimientos va cubriendo de malestar cada momento de su vida, no deja espacio para la novedad, no se abre a nuevas posibilidades, de algún modo es como si viviera atrapado, condenado a repetir las mismas sensaciones, las mismas emociones.

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El que actúa de ese modo no solo consigue dañar su vida sino que va impactando de forma negativa todas las relaciones que tiene alrededor, con sus amigos, con su familia, con los conocidos…

Al estar sumidos en el resentimiento no damos chance a que nuestras heridas emocionales puedan sanar, las mantenemos abiertas todo el tiempo reproduciendo al infinito al malestar. Desde el resentimiento no es posible restaurarnos por dentro.

Ante el resentimiento nuestro amigo Emilio nos propone una salida mucho más productiva, más constructiva, el perdón. Perdonar de algún modo significa cancelar deudas, dejamos de tener cuentas pendientes con los demás y con nosotros mismos. Al perdonar nos vamos liberando de la tentación de volver al pasado una y otra vez, de ese modo vamos creando nosotros mismos las condiciones para sanar las heridas.

Hay una expresión que me parece de lo más acertada: “pasar la página”. Creo que en el fondo lo más sensato se trata de eso, de poder mirar el pasado en paz. Cualquier cosa que haya pasado ya ocurrió, cualquier daño que nos haya causado es posible superarlo. Dejar pasar para abrir el camino a nuevas perspectivas seguro que nos va a proporcionar mucho más bienestar.

Gracias por tu tiempo.

Fuente de imágenes. I II III.

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In a recent post for the @holos-lotus community, my friend @emiliorios shared a series of reflections on the negative consequences of supporting the practice of “an eye for an eye,” arguing that instead of such destructive behavior, it is more productive to practice forgiveness. Let me tell you...

I was recently talking with some friends about the case of a close relative who was growing old without being able to let go of the bad habit of harboring resentment.

I say bad habit because that's what it is, in a way. Perhaps this person has practiced resentment so much that it has become a natural part of their life. They simply see it as their way of looking at life, they don't question it, they are not aware of how harmful this way of thinking is. It's all they know.

I have often wondered why it is so easy to act in this way, generating responses based solely on emotional reactions.

It is as if there is no room for reflection in our thinking. Someone has simply hurt us, and what this provokes in us is a desire to return the discomfort caused, to make them feel the same way they made us feel. To make them go through what they put us through...

It is not surprising that this desire for revenge remains only at the level of thought, that it does not materialize into any action that could be irreparable. Perhaps those who do not dare to take the step from thought to action are not damaged enough inside to deliberately cause harm, coldly, with premeditation and malice.

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By not taking any action, that desire for revenge can turn into resentment, which is nothing more than returning again and again to the situation that made us feel bad, with all the emotional implications that entails, with all the neurotransmitters and hormones we inject into our bodies every time we relive the situation.

If we could stop to think, to reflect on what we are doing, we would surely come to the conclusion that harboring resentment is completely useless.

Not only because we solve nothing, there is no way to impact something that is in the past, what happened stayed there, there is no way to redo it. But also because we are damaging our present.

People who harbor resentment fill every moment of their lives with discomfort, leaving no room for novelty, no opening to new possibilities. In a way, it is as if they were trapped, condemned to repeat the same feelings, the same emotions.

Those who act in this way not only damage their own lives but also negatively impact all the relationships around them, with their friends, family, acquaintances...

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When we are mired in resentment, we do not give our emotional wounds a chance to heal; we keep them open all the time, endlessly reproducing the discomfort. From a place of resentment, it is not possible to restore ourselves internally.

Faced with resentment, our friend Emilio proposes a much more productive and constructive solution: forgiveness. Forgiving means, in a way, canceling debts; we stop having scores to settle with others and with ourselves. By forgiving, we free ourselves from the temptation to return to the past over and over again, thus creating the conditions for healing our wounds.

There is an expression that I find most apt: “turn the page.” I believe that, deep down, the most sensible thing is to be able to look at the past in peace. Whatever has happened has already happened, and any damage it has caused us can be overcome. Letting go to make way for new perspectives will surely bring us much greater well-being.

Thank you for your time.

Translated with DeepL.com (free version).

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Todos tus comentarios son bienvenidos en este sitio. Los leeré con gusto y dedicación.

Hasta una próxima entrega. Gracias.


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Las fotos, la edición digital y los Gifs son de mi autoría.




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Hola, pienso que las personas vengativas demuestran un lado algo peligroso y por eso hay que tener mucho cuidado con ellas. La vida va poniendo todo en su lugar y no hace falta la mala práctica del ojo por ojo. Un ser vengativo guarda mucho resentimiento y eso no es bueno. Saludos.