









Hoy realizamos la tradicional ruta de los siete templos, una experiencia que combina fe, deporte y comunidad. Esta actividad, impulsada desde hace cinco años por mi equipo LPGRUNNERS, la cual consiste en recorrer siete iglesias: dos ubicadas en el municipio Sucre y cinco en Chacao, uniendo el running con las tradiciones de la iglesia en Venezuela, especialmente durante el Viernes Santo. 
Para mí, este fue el tercer año participando, aunque realmente nunca la había vivido con tanta conexión como ahora. Es una actividad a la que le he ido tomando cariño, sobre todo desde que la incorporé a mi rutina como corredora.
A pesar del cansancio que arrastraba por el entrenamiento del día anterior —pensando en el sudamericano que correré en Bolivia— salimos a las 7:15 de la mañana con mucha motivación. Iniciamos en la iglesia Padre Claret, en el municipio Sucre, luego pasamos por Santa Eduvigis, Don Bosco, Campo Alegre y El Rosal. El tramo más exigente fue desde El Rosal hasta Bello Campo, y finalmente cerramos en la iglesia de la plaza Bolívar de Chacao, completando casi 11 kilómetros a un ritmo suave.
Durante la ruta no solo corrí, también grabé videos, tomé fotos y hasta me subí a una pasarela en la avenida Libertador para capturar el paso del grupo. Fue un momento de compartir, reencontrarme con personas y recibir felicitaciones por mis recientes logros, como el podio en la carrera de Todasana y mi clasificación al sudamericano.
Al final, como toda buena tradición, terminamos comiendo unas arepas —aunque no fueron de cazón como queríamos, sino de reina pepiada—, cerrando la jornada con risas y satisfacción.
El running me ha enseñado a amar muchas cosas, pero el LPG me mostró una forma distinta de conectar: me enseñó a abrazar, valorar y vivir las tradiciones de la iglesia venezolana desde el movimiento, desde el esfuerzo y desde el corazón.
La felicidad no necesita filtro
For the best experience view this post on Liketu
Este año me la perdi.... Pero se nota wue estuvo genial