Nací en Caracas el 03/11/1971, vivíamos allí, mis padres y mis dos hermanos en casa de la familia de mis abuelos por parte de mi padre, quien estudiaba en ese entonces para la carrera de abogado en la Universidad Central de Venezuela. Quiero destacar el hecho de que Edmundo Centeno, mi progenitor estuvo varios años cantando como tenor en la UCV, mientras estudiaba su carrera y esto lo comento a manera de buscar en la historia de la familia de dónde nos viene el gusto por la música clásica y las ganas de aprender a tocar instrumentos. Y poder descifrar que nos llevó a tres de los cinco hermanos, a inclinarnos por esta profesión y llevarla por siempre como profesión.
Una anécdota que siempre nos contó papá, con una de sus vivencias con la coral de la Universidad fue un suceso del año 1976, algo que marcó su vida, ya que casi todos sus compañeros murieron con la caída del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Venezolana, todos exceptuando varios miembros que habían viajado 2 días antes para preparar las presentaciones, perecieron, incluido su entonces director, Vinicio Adames. La UCV alegó que no pudo cubrir los gastos del viaje, por lo que FAV se había presentado como una opción. Mi padre gracias a Dios no asistió por motivos de trabajo ya que le negaron el permiso.
Unos años más adelante cuando yo tenía 8 años aproximadamente en 1979 mis padres deciden mudarse al Estado Sucre específicamente a la ciudad de Cumaná donde consiguió trabajo como docente en la Universidad de Oriente. Allí nos instalamos para vivir en la tierra de gracia conocida también como la mariscala y marinera en honor al mariscal de Ayacucho. El cambio para nosotros no fue muy fácil, dejar a los amigos, la escuela y al resto de la familia a 7 horas de camino en bus siempre lo recordaremos.
En la nueva casa y adaptándonos a la nueva escuela y con un gusto musical exquisito de nuestros padres fuimos aprendiendo a escuchar música clásica y sobre todo mucha música coral, desde el Quinteto Contrapunto hasta las pasiones de Johan Sebastian Bach, mi papá fue un fiel oyente de Bach, Bethooven, Vivaldi entre otros, todas esas cosas nos fueron encaminando hacia un futuro musical incierto. Para ese entonces en mi cabeza y la de mis hermanos . Nuestro padre trabajando en la UDO ya participaba como tenor en la coral de la casa más alta, así se le conoce a nuestra universidad de Oriente, y mi mamá que no había probado su oído musical, ingresa como contralto y muestra grandes cualidades para el canto. Ese hecho ya nos permitía estar en el ojo del huracán y como ambos cantaban en el mismo horario tenían que llevarnos a los ensayos y allí descubrimos la armonía vocal desde muy pequeños.
Mi hermano mayor en ese entonces fue inscrito para aprender piano, ya que el director de la coral en la Universidad era un maestro de inmigrante de tierras napolitanas llamado Pino Iorio, y desde los 6 años Edmundo hijo vió clases a un nivel inimaginable para un niño en un pueblo como Cumaná. Allí comienza un tiempo de frustraciones para mi en este maravilloso mundo de corcheas, semicorcheas, negras y blancas para mí, y eso ya se los voy a contar.
Una mañana lluviosa recuerdo a mi querido padre tomándome de la mano y preparándome para iniciar en clases de piano, bueno entre susto y ansiedad conocí al profesor de mi hermano, el que le había enseñado tanto, ya que Edmundo Centeno junior a los 8 años era pianista y daba conciertos desde muy pequeño. Les cuento que no me fue nada bien porque (y eso lo recuerdo exactamente así), mi memoria musical era muy buena y en verdad no estudiaba el lenguaje de la música cuando me lo indicaban como tarea, porque cuando veía daban los ejemplos prácticos memorizaba todo y así repetía como un loro las clases. Un día como tenía que ser, mi profesor le dijo a mi padre que tenía un hijo muy bueno y otro no tanto y dejaron de llevarme a las clases.
Pasaron varios años y a la edad de 13 años como por arte de magia, un primo muy allegado a la familia aparece con una guitarra de marca TATAY española, de calidad regular, eso lo digo ahora porque para ese entonces esa fue la mejor guitarra del mundo. Allí al tenerla en mis manos conocí mi primer y verdadero amor, corrí como loco abrazado a ella y fui a inscribirme en la escuela Estadal de Música José maría Gómez Cardiel, allí conocí a mi profesor Manuel Sánchez, a quien agradezco haberme dado los primeros pasos en la guitarra clásica, con él descubrí que ese instrumento no era solo para dar serenatas e irse de parrandas los fines de semana con los amigos, él me presentó literalmente a Antonio Lauro, Francísco Tárrega, Fernándo Sor, Mateo carcassi y todos los maestros que están reunídos en las bibliotecas más importantes de los conservatorios de música en el mundo de la guitarra.
Tengo una anécdota que no olvidaré para eso del año 1989 un invitado muy especial visitó nuestra ciudad y necesitaban hacerle una recepción con un guitarrista clásico, ya que el homenajeado había pagado sus estudios de arte cinético en Francia dando serenatas y conciertos junto a otro guitarrista venezolano llamado Rodrígo Riera, así que mi primer concierto fue para el maestro Jesús Soto, para mi fue una de las mejores experiencias de toda mi vida.
Unos años más adelante vinieron a través de cultura universitaria tres de los mejores guitarristas de la juventud venezolana, Luís Zea, Luís Quintero y José Luís Presa, conocidos para ese taller de guitarra, como los tres Luíses, quienes marcaron para siempre mi vida guitarrística, en ese momento decidí que me dedicaría a la guitarra. Allí por varias iniciativas de la Orquesta Típica donde participaba como facilitador de los jóvenes estudiantes de guitarra, tuve la oportunidad de llevar a varios alumnos a ese taller y lo hicieron muy bien. El mayor de ellos de apellido Presa me invitó a estudiar en la escuela Superior de Música José Ángel Lamas en Caracas y allí comienza otra historia que sigue a continuación

Recuerdan que les dije que vivíamos a siete horas de Caracas, bueno a partir de este momento comienza una gran aventura ya que me tocó ir cada jueves durante seis años a Caracas para estudiar Guitarra Clásica. Llegaba todos los jueves en la mañana y recibía clases en la tarde, una de esas veces que viajé como solía hacer llegaba casa de un familiar que vivía en un lugar llamado Los Frailes de una parroquia que lleva por nombre Catia. Esa vez acompañé a José Luís Romero, mi tío quien solía ver clases de guitarra en una Academia llamada Juan Sebastian Bach. Casualmente ese día el director había recibido la noticia de que el encargado de enseñar guitarra tuvo que viajar y no continuaría con las clases y adivinen quien consiguió trabajo como profesor y en la capital de la República...
No me esperaba algo así pero ya tenía experiencia enseñando y en verdad era bueno para enseñar, tuve una muy buena receptividad con los alumnos en ese lugar, la cátedra era de 15 alumnos y subió significativamente la matrícula. En dos meses ya tenía mas de cincuenta alumnos. Un año después tuve la oportunidad de invitar a un taller de guitarra para los alumnos de la academia, al maestro Alírio Díaz, nuestro mejor exponente, referencia mundial en el instrumento, y allí pude llevar a mis alumnos de Cumaná y 13 jóvenes lograron obtener un certificado de un taller con el gran maestro. Cerrando el ciclo de estudios de guitarra en Caracas me inicio con un proyecto en mi bella Cumaná con la creación de la Cátedra de guitarra clásica Benigno Marcano Centeno en honor a un gran músico del Estado Sucre.

Impartiendo clases a alumnos del Programa Programa Simón Bolívar
Siempre he creído en el trabajo social y abrí una escuela para niños sin recursos y allí recibí a los niños más hermosos que he conocido en mi vida, las clases se impartían para canto, cuatro, guitarra, piano de acompañamiento y lenguaje musical. Es una de las experiencias que me gustaría repetir siempre que se puedan lograr los recursos para poder manejar tal responsabilidad.

Presentación de la coral Infantil Arcoiris

Coral Arcoiris. En la foto @mariajruizb y @danieldedosd2
En todas las cosas que he logrado en mi vida podría recordar cuando empecé en la guitarra con mis alumnos de Cumaná, inventamos una agrupación que llevaba el nombre de "Rondalla Romance" eramos 12 alumnos y 2 profesores y aquello sonaba increíble con decirles que montamos casi todo el repertorio de Los Panchos y otros tríos famosos. Luego cuando ese trabajo se cayó creamos mi hermano y yo el "Dúo D2" con él recorrimos muchos lugares y participamos en tres encuentros de la Canción Social y trova a nivel internacional conociendo mucha gente durante ese periodo.

@davidcentenor y @danieldedosd2 integrantes del dúo D2
Me estoy acercando a una etapa que me lleva a conocer mi instrumento vocal y su gran capacidad, y es cuando se abre la cátedra de canto Lírico de la Opera de Oriente y me llama la atención el volumen que logran los cantantes de esta carrera tan difícil. Germán Segúra, baritono egresado de la Escuela Santa Cecilia en Milán Italia con doce años de estudios y acababa de recibir licenciatura con honores. Allí iniciamos mis dos hermanos, mi esposa y varios alumnos de guitarra con los estudios de canto como integrantes del coro y esto no iba a quedar aquí sino que años más tardes doce de los integrantes de ese coro eran aceptados en el Conservatorio Simón Bolívar para hacer la Licenciatura. A viajar cada jueves otra vez pero ahora con una diferencia abismal mi hija de cuatro años debía acompañarnos y José Daniel de un añito en brazos porque no teníamos con quien dejarlos, mi esposa y yo en un autobus cada jueves en la noche con los niños para turnarnos en las mañanas de los viernes mientras ella entraba a clases yo cuidaba y viceversa. Ustedes la conocen ella es
@mariajruizb.

Coro Lírico en un ensayo

Mi esposa, mis dos hijos y el hijo de la Maestra Sara Catarine

Con mi hijo en el Conservatorio

Compañeros de Cumaná en el Conservatorio Simón Bolívar
Ambos en la actualidad trabajamos juntos como docentes en música en el Programa Simón Bolívar con niños de la escuela primaria, ese proyecto tiene por objetivo enseñar a todos los niños en las escuelas del país, ya han donado 25 cuatros en cada escuela para la enseñanza de este instrumento, forma parte de esas pequeñas cosas que debemos hacer todos los seres humanos para agradecer a Dios por todo lo que nos da.

Concierto Navideño del Programa Simón Bolívar

Prescolar del programa Simón Bolívar
En el año 2015 habíamos creado la "Fundación Arte y Opera", una iniciativa que tuvimos en ese tiempo, dos compañeros del Conservatorio, mi esposa y yo pero no lo habíamos consagrado sino hasta el año pasado cuando decidimos darle inicio con alumnos de los barrios para la enseñanza de canto y guitarra. En la actualidad tenemos más de ciento cincuenta alumnos y cada día se inscribían al menos dos hasta que inició la cuarentena.

Fundadores de la Fundación Arte y Opera

Presentación de Arte y Opera

Presentación de Arte y Opera
Me despido por ahora anunciándoles que tengo un proyecto de enseñanzas que quiero proyectar en HIVE y lo daré a conocer en aproximadamente dos semanas, se que a los encargados de apoyar proyectos creativos les gustará y estarán dispuestos a ayudar a crecer ideas como las que tengo en mente. No les daré la primicia para que no se vayan a adelantar con algo así pero se que les gustará...
Buena Vibra para todos en esta hermosa casa que puede hacer crecer al mundo a través de grandes proyectos...

Con mi hijo en un viaje a clases al Conservatorio en Caracas

Presentación de la Fundación Arte y Opera

Integrantes de Fundación Arte y Opera después de un ensayo

Taller de Canto con la maestra Sara Catarine en Cumaná

Presentación Agrupación Musical D2.

Mi esposa y mis dos hijos concierto con el Programa Simón Bolívar

Ensayo con la Coral Arcoiris Niños de Cumaná

Concierto 9na Sinfonía de Beethoven Guiria
que bonito leer tan hermosa Historia, todas las fotos son recuerdos maravillosos, le doy gracias a Dios por estar a tu lado en el camino de la música amor, ha sido una experiencia maravillosa además para mi es un honor tener un gran guitarrista conmigo jajajajjaja. Te amo.
Mira! Tú estás a seguro que no te falto agregar algo más? Jajajajajaja toda una trayectoria llena de tantos recuerdos y lo qué te falta por vivir!. Hermoso!. Puedo dar fe de esta historia todos los años de amistad y del compartir musical!. Realmente es admirable.
Una buena autobiografía para un excelente músico, maestro y amigo..Que Dios le de muchísimos años de vida para que siga cosechando en el gran campo de la música..