Tierra del hambre Cap. 01 (segunda parte) - Land of Hunger Ch. 01 (part two) -

in Freewriters22 days ago (edited)

Por @latino.romano

 No podía imaginar que aquellas palabras en tono solemne del mayordomo, y que parecían vergonzosas en una ocasión festiva como aquella, palidecerían ante los muchos sucesos venideros que le tocaría presenciar.

De hecho, no sería el único en aquella fiesta que probaría la amarga hiel de un futuro sombrío. Pero sería el primero en advertir que los planes suntuosos de una vida afortunada pueden cambiar repentinamente.

—Su barco, señor Óscar, partirá esta tarde para América Latina, y no mañana en la tarde como estaba previsto. Debe apresurarse señor si quiere alcanzarlo.

Óscar lo miró aliviado y casi conteniendo su alegría. Para él no eran malas noticias, tenía el enorme deseo de partir cuanto antes. El adelanto de la zarpa de su barco no era una desventura sino una fortuna, aunque los invitados en la fiesta no pensaran lo mismo.

—Bueno, debemos irnos.

—¿Debemos? —preguntó Óscar extrañado.

—Naturalmente, yo voy a despedirte en el puerto —señaló su amigo.

—Entonces Pierre, vámonos sin que nos vea tu padre, no quiero que intente persuadirme de quedarme por centésima vez —indicó Óscar con un ademán enfático.

Los dos amigos atravesaron la pista de baile, pues era la forma más rápida de salir del lugar. Cerca de la escalera, al lado de las estatuas de mármol con forma de leones, estaba la joven Adriana, esperándolo para hablar con él. Al verla tan cerca, a Óscar se le iluminó el rostro.

—Quisiera hablar contigo antes de que te marches Óscar —dijo la joven ansiosa.

—Desde luego Adriana, puedes decirme lo que gustes —respondió con una sonrisa.

—Preferiría que nuestra conversación sea privada. Espero que eso no te ofenda de ninguna manera Pierre.

—Seguro que no se ofende —declaró Oscar tomando a la chica por el brazo y apartándola a un lado.

—Sé que debes irte hoy mismo. He estado muy al pendiente de tu viaje y me enteré de la noticia esta mañana.

—Es para mí una grata sorpresa conocer tu interés en mi itinerario —mencionó bajando la cabeza apenado.

—Quiero entregarte este sobre. Debes prometerme que lo abrirás solo hasta que hayas llegado a tu destino. Odiaría que lo hicieras antes y lo consideraría una traición a mi confianza.

Adriana le entregó un sobre delgado pero algo pesado, en su interior parecía haber una carta y un objeto pequeño, posiblemente metálico.

—No entiendo el significado de todo esto. ¿Por qué me entregas esto? ¿Por qué hasta ahora?

—Es mejor que sea así, cuando veas el contenido del sobre entenderás. No quiero sonar atrevida con lo que diré, pero me duele mucho que partas y que esta sea posiblemente la última vez que nos veamos.

Para Óscar, aquella conversación supuso una declaración de afecto muy reservada. Sabía que la familia de ella era de un linaje respetado en aquel lugar. Eso le confería cierto decoro a cualquier acción de la chica, pero para él representaba la posibilidad de desbaratar todos sus planes.

La joven notó la creciente inquietud de Óscar por entender lo que ocurría, así que se adelantó a comprometerlo con un juramento.

—Prométeme que no abrirás el sobre hasta bajar de ese barco en tu tierra.

—En este momento no puedo pensar con claridad lo que haré. Creo que voy a lamentar mucho marcharme sin saber bien qué está pasando y conversar esto más a fondo contigo. Esa lágrima en tu rostro parece decirme lo que yo mismo he callado desde que te conocí, solo por el temor a las normas sociales.

—Por favor Óscar, promételo.

Sacó su pañuelo para secar la mejilla de ella, y con una mirada melancólica le dijo:

—Te lo prometo… Adriana. Adiós.

Y se guardó el pañuelo en su chaqueta como recuerdo.

Afuera lo esperaba un vehículo, una cortesía de su adinerado amigo Pierre quien también, pese a su carácter irreverente y gracioso, sentía que perdía un compañero. Detrás de las atenciones y el apoyo que otorgaba a Óscar, escondía la decepción de no poder retenerlo y hacerlo cambiar de opinión.

—¿Vas a contarme lo que te dijo Adriana? —preguntó Pierre subiéndose al vehículo.

—Fue una conversación privada, amigo mío, así que me temo que no esta vez.

—La noté muy triste por tu partida. ¿No te dice eso algo?

—Me dice mucho, pero te confieso que me dejó confundido.

—Cuéntame y te ayudaré a salir de tu confusión. Sé mucho de estas cosas del amor.

—No te contaré, me hizo prometer que no diría nada —indicó Óscar sujetando el bolsillo de su chaqueta donde guardó el sobre.

—No es cierto, te hizo prometer que abrirías el sobre al bajar del barco —replicó Pierre señalando con el dedo al bolsillo de su amigo.

—¿Tu sabes de esto? —preguntó enfadado.

—¡Por supuesto! Fue idea mía lo del sobre. Como sabes soy un hombre muy influyente y también tu amigo, así que era natural que Adriana buscara mi consejo en todo esto.

—¿Qué hay en el sobre Pierre? —inquirió seriamente.

—No te lo diré si no me dices que te dijo Adriana cuando lloró frente a ti.

—¿En serio te preocupa eso? ¿Vas a dejarme partir sin darme a conocer el contenido del sobre? ¿Qué clase de amigo eres?

—Está bien, te revelaré el contenido del sobre si me dices primero por que lloraba Adriana.

—Solo estaba triste por mi partida… supongo. No me dijo nada en especial.

—¿Eso es todo? ¿Estás siendo sincero? —preguntó Pierre algo decepcionado.

—Pues sí, lamento que no sea algo tan extraordinario como pensabas. Ahora tú, dime que contiene el sobre.

—No lo sé, ¿Cómo voy a saberlo? Espié un poco mientras hablaban, vi el sobre y alcancé a escuchar cuando te pidió que prometieras no abrirlo, pero es todo, ella habló muy bajo para mis agudos oídos.

—¡Eres un…! ¡Bah! No tienes remedio. Te irá bien haciéndote cargo de la empresa de tu padre, pícaro tramposo —se quejó Oscar al verse engañado.

—¡Vamos hombre! No podía dejarte ir sin hacerte una de las mías. Por cierto, ¿por qué motivo se habrá adelantado tu viaje? ¿Sabes algo de eso Claude? —preguntó Pierre al chofer.

—Hoy en el centro, hace pocas horas, todos estaban comentando la noticia. Algo ha ocurrido en el país del señor Óscar.

—¿Qué ha ocurrido Claude? —inquirió Óscar intrigado.

—No lo sé señor, nadie lo sabe con certeza todavía. Quizá pueda averiguar algo cuando lleguemos al puerto.

Óscar y Pierre se miraron el uno al otro con cierta preocupación.

Continuará…

Gheyzer J. Villegas (@latino.romano) es un escritor hispano de relatos y poemas, miembro del mundialmente reconocido grupo Freewrite House para quien escribe estos textos inéditos…

English version

By @latino.romano

He could not imagine that those words in the solemn tone of the butler, which seemed shameful on such a festive occasion, would pale in comparison with the many events to come.

In fact, he would not be the only one at that feast to taste the bitter gall of a bleak future. But he would be the first to warn that the sumptuous plans of a fortunate life can suddenly change.

-Your ship, Mr Oscar, will leave for Latin America this afternoon, and not tomorrow afternoon as planned. You must hurry, sir, if you are to catch up.

Oscar looked at him with relief and almost contained his joy. For him it was not bad news, he had a great desire to leave as soon as possible. The advance of his ship's departure was not an accident but a fortune, even if the guests at the party did not think so.

-Well, we must go.

-We must? -asked Oscar in surprise.

-Naturally I will see you off at the port," said his friend.

-Then Pierre, let's go without your father seeing us, I don't want him to try to persuade me to stay for the hundredth time," said Oscar with an emphatic gesture.

The two friends walked across the dance floor, it was the quickest way out of the place. Near the stairs, next to the marble lion statues, was young Adriana, waiting to talk to him. Seeing her so close, Oscar's face lit up.

-I'd like to talk to you before you leave," said the anxious young woman.

-Of course, Adriana, you can tell me whatever you like," she answered with a smile.

-I would prefer that our conversation be private. I hope that won't offend you in any way Pierre.

-I'm sure it doesn't," declared Oscar, taking the girl by the arm and pushing her aside.

-I know you must leave today. I've been looking forward to your trip and I heard the news this morning.

-It's a pleasant surprise to me to learn of your interest in my itinerary," he mentioned, lowering his head in sorrow.

-I want to give you this envelope. You must promise me that you will open it only until you have reached your destination. I would hate for you to do that before then, and I would consider it a betrayal of my trust.

Adriana handed him a thin but somewhat heavy envelope, inside which seemed to be a letter and a small, possibly metallic object.

-I don't understand the meaning of all this. -Why are you giving me this? Why so far?

-It's better that way, when you see the contents of the envelope you'll understand. I don't want to sound forward with what I am going to say, but it pains me very much that you are leaving and that this is possibly the last time we shall see each other.

For Oscar, that conversation was a very reserved declaration of affection. He knew that her family was from a respected lineage in that place. That gave a certain decorum to any action of the girl, but for him it represented the possibility of disrupting all his plans.

The young woman noticed Oscar's growing concern to understand what was going on, so she went ahead and committed him to an oath.

-Promise me that you will not open the envelope until you get off that ship on your land.

-At this point I can't think clearly what I will do. I think I'm going to be very sorry to leave without knowing exactly what's going on and discuss this further with you. That tear on your face seems to tell me what I myself have kept quiet since I met you, only out of fear of social norms.

-Please, Oscar, promise.

He took out his handkerchief to wipe her cheek, and with a melancholy look he said:

-I promise you... -Adriana. Adriana. Goodbye.

And he kept the handkerchief in his jacket as a souvenir.

Outside a vehicle was waiting for him, a courtesy of his wealthy friend Pierre who also, despite his irreverent and funny character, felt that he was losing a companion. Behind the attention and support he gave Oscar, he hid the disappointment of not being able to keep him and change his mind.

-Are you going to tell me what Adriana told you? -asked Pierre getting into the vehicle.

-It was a private conversation, my friend, so I'm afraid not this time.

-I noticed her very sad about your departure. -Doesn't that tell you something?

-It tells me a lot, but I must confess that it left me confused.

-Tell me, and I'll help you out of your confusion. I know a lot about this love stuff.

-I won't tell you, he made me promise not to say anything," said Oscar, holding the pocket of his jacket where he put the envelope.

-He made you promise to open the envelope when you got off the boat," replied Pierre, pointing to his friend's pocket.

-Do you know about this? -he asked angrily.

-Of course! It was my idea about the envelope. As you know I am a very influential man and also your friend, so it was natural that Adriana would seek my advice in all this.

-What's in the envelope, Pierre? -She asked seriously.

-I won't tell you if you don't tell me what Adriana said to you when she cried in front of you.

-You're really worried about that? -You're going to let me leave without telling me the contents of the envelope? What kind of friend are you?

-All right, I'll reveal the contents of the envelope if you tell me first why Adriana was crying. -I'll tell you what I'm crying about.

-She was just sad about my departure... -I guess. She didn't say anything special to me.

-That's it? -Are you being honest? -Pierre asked somewhat disappointed.

-Well yes, I'm sorry it's not as extraordinary as you thought. Now you, tell me what's in the envelope.

-I don't know, how should I know? I peered in as they talked, saw the envelope, and listened when she asked you to promise not to open it, but that's all, she spoke too softly for my sharp ears.

-You're a... -Bah! You're hopeless. You'll do well to take over your father's company, you cheating rogue," complained Oscar when he was deceived.

-Come on, man! I couldn't let you go without making you one of my own. By the way, why did you bring your trip forward? Do you know anything about that, Claude? -asked Pierre to the driver.

-Now downtown, a few hours ago, everyone was commenting on the news. Something has happened in Mr. Oscar's country.

-What has happened, Claude? -Oscar asked, intrigued.

-I don't know, sir, no one knows for sure yet. Maybe I can find out something when we get to the port.

Oscar and Pierre looked at each other with some concern.

It will continue...

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