[Esp-Eng] Concurso Paisajes Venezolanos - El Palito, estado Nueva Esparta

in Venezuelalast year (edited)

Para participar en el Concurso Paisajes Venezolanos, estuve dándole vueltas a varias ideas que se me ocurrieron, lo primero que pensé fue en la posibilidad de realizar unas fotografías de lugares emblemáticos de Venezuela, pero en estos momentos hacer realidad esa idea no estaba tan sencillo, así que me vino a la memoria mis vacaciones en El Palito, Isla de Margarita y pensé que sería una buena idea participar, con una descripción del lugar, basado en recuerdos de mi infancia. Así qué aquí va lo mío.


Llegar a El Palito era una alegría muy grande, primero al pasar por Pedregales, cruzábamos a la derecha por una carretera de tierra árida y rojiza con muchas piedritas que hacían rechinar los cauchos del carro. Escuchar ese sonido, junto a la vibración que se sentía en el cuerpo, me generaba una inmensa felicidad. A través de las ventanas abiertas del carro se sentía el viento que soplaba una brisa, con aquel irresistible olor a salitre y arcilla que emanaba aquel sitio. De lado y lado se veían los cardones y tunas que adornaban los bordes de la carretera y se escuchaba el canto de las chulingas. Por ese camino lo primero que uno se conseguía era con un pequeño cementerio.



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Chulinga margariteña


Seguidamente pasábamos un trecho donde no había construcciones. Ya casi al final de esa calle nos encontramos de frente con la calle principal del caserío, formando una "T". Una de las primeras edificaciones era la de Jacinto Morrocoy, en su casa era donde los paliteros mandaban a moler el maíz, ese era uno de sus negocios. En su casa también funcionaba un bar con su respectiva rocola.

En la primera esquina, a la derecha, estaba la casa de Silvina, una señora muy calladita y cariñosa. Vivía en una quinta pequeña hecha de ladrillos, casi al frente de ella, quedaba la casa de Avelina, quien era la esposa de un marino pescador y cantante de velorios. Al cruzar a la izquierda, en la esquina de lado derecho, estaba la casa de Lliya, prima hermana de mi papá. Era maestra y en su casa ella enseñaba a leer y escribir a los niños del sector. También se ocupaba de tejer piezas de alpargatas en un pequeño telar artesanal hecho de madera.

Luego le seguía la casita de tía Herminia, hermana de mi abuela. Allí hacíamos la primera parada. La mayoría de las casas era de bahareque, la casa de tía Herminia no era la excepción. Siempre la tenía muy limpia y bien pintada. La recuerdo blanca con puertas y ventanas verdes, en su interior tenía su salita decorada con sus muebles de paleta, su comedor de cuatro sillas, un aguamanil, un tinajero ubicado cerca de la salida, hacia el fondo de la casa, que era un gran patio donde quedaba el fogón y mucho más allá, casi al final del patio, estaba el excusado.

Todos los patios de El Palito estaban cercados con una empalizada hecha con alambre de púas y cardones alineados sobre el alambre. Al lado de tía Herminia tenían una pila para recoger agua, para llevar a las casas. Casi al frente de su casa quedaba la bodega de Juanita, una viejita de muy baja estatura. Su bodeguita tenía un curioso mostrador miniatura, hecho de madera y a la medida de su tamaño.

Más adelante había una mini casita de bahareque que estaba abandonada, dónde había vivido tía Manuela. A ella nunca la conocí, cuando nací ya había fallecido. Por un tiempo ahí funcionó una bodega llamada "La Millonaria" pero que ya no existía, así que la casita conservaba ese nombre tipo graffiti pintado en la pared. Al pasar esa casa nos encontrábamos con dos casas que estaban ubicadas frente a frente, las casas de Inés y la de Mercedes, ellas eran hermanas de sangre.

Inés también era prima de mi papá. Era una mujer muy alegre que siempre se reía y lo hacía a carcajadas, era una trabajadora incansable, costurera y excelente cocinera, le gustaba hacer empanadas para vender, las vendía de casa en casa o en improvisados puestos que instalaba en las fiestas típicas de Margarita, tales como la fiesta de la virgen de El Valle.

La casa de Inés era muy chiquita, solo tenía una sala y un cuarto. En su salita tenía su mesa de comedor con sus sillas, a un lado su máquina de coser a pedales, en las paredes de la sala colgaba con ganchos algunos vestiditos para niñas, todos hechos por ella, exhibidos para la venta. En la entrada del patio, a la derecha, estaba su cocina con su fogón y una cocinilla de kerosén. Al lado de la cocina tenía un enorme horno hecho de barro, donde hacía pan para vender.

Mercedes en su casa se encargaba de enrollar tabacos, en su patio tenía un criadero de palominos, también tenía un gallinero. Su casa, como la mayoría de las casas del caserío, quedaba a orilla de la carretera de tierra.

Después de las casas de Inés y Mercedes, había una pequeña carretera a mano izquierda y al final de ella quedaba una pequeña capilla católica.

Pasando la calle de la capilla, quedaban varias casas de algunas personas que no conocí. Seguidamente estaba la casa de Lola, también prima de mi padre, ella era viuda. En su casa tenía un corral de gallinas y unas lindas cotorras margariteñas que andaban libres por toda la casa.

En El Palito también había algunas casas dispersas que no quedaban a orilla de la carretera, a esas casas solo se les llegaba a pie por senderos de tierra, entre cardones y tunas. En una de esas casas vivía una señora llamada Justa María, que criaba chivos.

Durante mi infancia tuve la fortuna de haber conocido y disfrutado inmensamente de los hermosos paisajes de El Palito, así como del cariño, la sinceridad, sencillez, ingenuidad y humildad de su gente. Por todo esto, su recuerdo quedó impreso en mi mente y mi corazón como el mejor de los tesoros.

Espero que les haya gustado este breve paseo por El Palito, municipio Marcano, estado Nueva Esparta. Isla de Margarita. Precioso paisaje venezolano. Realizar esta descripción me hizo sentir una gran emoción al recordar tantos momentos compartidos con todas las personas nombradas en este post y que hoy en día están fallecidas, pero vivas en mi corazón.

Esta es mi participación para el Concurso Paisajes Venezolanos

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To participate in the Venezuelan Landscapes Contest, I was thinking about several ideas that came to my mind, the first thing I thought of was the possibility of taking pictures of emblematic places in Venezuela, but at this time to make this idea come true was not so easy, so I remembered my vacations in El Palito, Margarita Island and I thought it would be a good idea to participate, with a description of the place, based on memories of my childhood. So here is mine.

Arriving at El Palito was a great joy, first when passing through Pedregales, we crossed to the right by an arid and reddish dirt road with many pebbles that made the tires of the car squeal. Listening to that sound, together with the vibration I felt in my body, generated an immense happiness in me. Through the open windows of the car I could feel the wind blowing a breeze, with that irresistible smell of saltpeter and clay that emanated from that place. From side to side you could see the cactus and prickly pears that adorned the edges of the road and you could hear the singing of the chulingas. Along this road the first thing you came across was a small cemetery.



Chulinga_Margariteña.JPG

Chulinga maragariteña (Tropical mockingbird)


Then we passed a stretch where there were no buildings. Almost at the end of this street we found ourselves facing the main street of the hamlet, forming a "T". One of the first buildings was that of Jacinto Morrocoy, in his house was where the paliteros (people from El Palito) sent to grind corn, that was one of his businesses. In his house there was also a bar with a jukebox.

On the first corner, to the right, was Silvina's house, a very quiet and loving lady. She lived in a small brick house. Almost in front of it. was the house of Avelina, who was the wife of a fisherman sailor and a singer at wakes. Crossing to the left, on the right corner, was the house of Lliya, my dad's first cousin. She was a teacher and in her house she taught reading and writing to the children of the area. She was also busy weaving espadrilles on a small handmade loom made of wood.

Then followed the little house of aunt Herminia, my grandmother's sister. There we made our first stop. Most of the houses were made of bahareque, and Aunt Herminia's house was no exception. She always kept it very clean and well painted. I remember it as white with green doors and windows, inside it had a small living room decorated with palette furniture, a dining room with four chairs, a water fountain, a tinajero located near the exit, towards the back of the house, which was a large patio where the stove was located and much further, almost at the end of the patio, was the toilet.

All the yards of El Palito were fenced with a palisade made of barbed wire and thistles lined up on the wire. Next to Aunt Herminia's house there was a basin to collect water to take to the houses. Almost in front of her house was the warehouse of Juanita, an old woman of very short stature. Her warehouse had a curious miniature counter, made of wood and made to fit her size.

Further on there was a miniature abandoned wattle and daub house, where Aunt Manuela had lived. I never met her, she had passed away by the time I was born. For a while there was a warehouse called "La Millonaria" but it no longer existed, so the little house kept that graffiti-like name painted on the wall. When we passed that house we found two houses that were located in front of each other, the houses of Inés and Mercedes, they were blood sisters.

Inés was also my father's cousin. She was a very cheerful woman who always laughed and laughed out loud, she was a tireless worker, a seamstress and an excellent cook, she liked to make empanadas to sell, she sold them from house to house or in improvised stands that she set up in the typical festivities of Margarita, such as the feast of the virgin of El Valle.

Inés' house was very small, she only had a living room and a bedroom. In her living room she had her dining table with her chairs, on one side her pedal sewing machine, on the walls of the room she hung with hooks some little dresses for girls, all made by her, exhibited for sale. At the entrance to the courtyard, to the right, was her kitchen with its stove and kerosene stove. Next to the kitchen she had a huge oven made of clay, where she made bread to sell.

Mercedes in her house was in charge of rolling cigars, in her yard she had a pigeon farm, she also had a chicken coop. Her house, like most of the houses in the hamlet, was on the side of the dirt road.

After the houses of Inés and Mercedes, there was a small road on the left hand side and at the end of it there was a small Catholic chapel.

Past the street of the chapel, there were several houses of some people I did not know. Next was the house of Lola, also my father's cousin, she was a widow. In her house she had a farmyard with chickens and some beautiful Margarita parrots that roamed free all over the house.

In El Palito there were also some scattered houses that were not on the side of the road, those houses could only be reached on foot by dirt paths, between cactus and prickly pears. In one of those houses lived a lady named Justa María, who raised goats.

During my childhood I was fortunate to have known and enjoyed immensely the beautiful landscapes of El Palito, as well as the affection, sincerity, simplicity, ingenuity and humility of its people. For all these reasons, the memory of El Palito is imprinted in my mind and heart as the best of treasures.

I hope you liked this walk through El Palito, Marcano municipality, Nueva Esparta state. Margarita Island. Beautiful Venezuelan landscape. Making this description made me feel a great emotion remembering so many moments shared with all the people named in this post and that today are deceased, but alive in my heart.

This is my entry for the Venezuelan Landscapes Contest.

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Imagino esas grandes aventuras para poder llegar al destino final, lo importante es disfrutar cada momento de la vida, ya que esos recuerdos son los que atesoramos en nuestro corazón, bendita sea Venezuela y cada uno de los habitantes, porque tenemos el privilegio de vivir y sentir estos hermosos lugares que llegan hacer nombrados cómo un gran tesoro, como una gran perla, gracias por compartir con nosotros.

¡Así mismo es @crisch23! Bendita sea nuestra amada Venezuela y toda su gente. Imáginate hasta la emoción de preparar el equipaje formaba parte de la aventura 😍
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