La Sombra de la Muerte. Un relato que te marcará.

in #spanish6 years ago (edited)

La Sombra de la Muerte

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La Sombra de la Muerte

S.pnge me fue notificado por orden del presidente de la republica que recibiría varias medallas de honor debido a mi desenvolvimiento en el campo de batalla, lo que significaba un glorioso avance dentro de mi carrera militar (Después de tantas guerras, ya era hora). Mi nuevo rango sería el de capitán de un pelotón de soldados estrategas que cumplían su labor en la clandestinidad. Nos hacíamos llamar: “La sombra de la muerte”.

P.pngara poder ingresar a esta orden debías cumplir con una difícil lista de aptitudes, capacitación y, para finiquitar, se le agregaba una última tarea, una prueba de fe; esta anunciaba tu bautismo y el inicio a una nueva vida. Aquella tarea era una tentativa a tu valor y deseos de pertenecer a esta fraternidad:

T.pngus cuerdas vocales serían arrancadas de tu garganta, por un medico que también sería un prospecto para ocupar un puesto dentro de las filas, este debía realizar la operación con un cuchillo de combate, todo el proceso se hacía sin anestesia. En el instante que ya no pudieras emitir sonido alguno, era la señal, tu bautismo y bienvenida estaban confirmado. A pesar de lo abrumadoramente doloroso de ese estado, toda esa sensación quedaba reducida a un segundo plano, ya que vislumbrabas el honor de pertenecer a esta gloriosa familia de suicidas silenciosos.

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M.pngi acenso se realizaría hoy, un día después de ser notificado. Tenía marcadas las costillas por unos hematomas que surgieron posterior al estallido de una granada de mano que impactó detrás de una pared de donde yacía recostado para aquel momento. Eran simples rasguños en comparación al poder destructivo que una explosión como esta puede acarrear en un simple cuerpo mortal; agradezco a la vida de seguir en este plano de la exsistencia.

M.pnge alisté con mi uniforme de gala. La emoción me invadía. Las medallas otorgadas tenían una simbología única y, para cada capitán era diferente, pero todas poseían representaciones alusivas a una calavera.

(No entiendo porque concebía tanta conmoción por un simple objeto metálico como ese. El ser humano siente felicidad por cosas muy insustanciales).

L.pnga celebración se realizaría en una fragata de guerra, ubicada en algún puerto desconocido para el mundo. Mi esposa Clarisa se me acercó y dijo que habían dos hombres vestidos con trajes elegantes de color negro, esperándonos a la entrada de nuestro recién adquirido hogar. Saqué una bufanda del interior de mi saco de gala, le hice señas para que se voltease y acto seguido le vende los ojos. Ella se encontraba arreglada con un hermoso vestido de color negro preparado para la ocasión.

El vestido poseía una abertura por un costado, la cual, iba desde la cadera hasta el final del mismo con lo que daba a relucir una de sus hermosa piernas, algo sexy, un poco atrevido, pero no vulgar, y para hacer juego con él, unas sandalias de tacón alto, del mismo color. Todo la ayudaba a verse sin ninguna duda, como una Diosa. Su cabello ondulado y suelto (siempre me gustaba que lo llevase de esa manera) le daba ese toque último de perfección.

L.pnga tomé de la mano y comenzamos a caminar, la guié hasta donde nos estaban esperando aquellos individuos; ellos nos hicieron señas para que entrásemos al vehículo aparcado al frente de la casa. El auto comenzó su marcha. Mientras íbamos de camino Clarisa se recostó de mi hombro, tomó y apretó fuertemente mi mano, (yo también apoyé mi cabeza en la de ella). En ese preciso momento un recuerdo invadió mis pensamientos y mi vista se perdió en el paisaje que relucía desde la ventana del auto.

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Aquella maldita explosión.


M.pngi mejor amigo Z (Cuyo nombre verdadero nunca supe, ya que entre nosotros no existen nombres, sólo letras) y yo, nos encontrábamos en Bagdad (En el fulgor de una batalla) justo en el segundo piso de un edificio casi en ruinas. Entramos a un cuarto que se compartía con otro a través de una puerta ubicada en el centro de la pared que separaba a ambas habitaciones. Z se dirigió al cuarto adjunto, firmando así su sentencia. Aquella granada sorpresivamente apareció en la escena cuando él se encontraba dentro, solo iba a realizar una rutinaria visualización de campo a través de la ventana de la habitación.

Maldita sea ¿Por qué el destino es tan cruel?

Momentos después que la granada estalla, me levanté dando tumbos y con una sordera extrema, estaba aturdido, el polvo levantado y los escombros esparcidos no me hacían el camino fácil y, sumergido en ese espeluznante acontecimiento pude ver el brazo de mi amigo que sobresalía del costado de una viga de madera, me acerqué, y tiré a un lado el enorme madero, pero todo mi esfuerzo fue en vano, un pedazo de madera que pertenecía al marco de la ventana (Juzgué) se encontraba incrustado justo donde debería ir su ojo izquierdo, toqué su pulso, no tenía… Mi amigo… Había muerto.

S.pngentí una punzada en una de mis costillas, el dolor me trajo de vuelta a la realidad. Clarisa giro con vista hacia a mí y me dijo que, si me encontraba bien, a lo que respondí acariciando su rostro, esa era una señal particular que ella interpretaba como: “Todo está bien”.

No me había percatado que un manto de lluvia nos envolvía desde hacía varios minutos.

Llegamos a nuestro destino.

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Uno de los agentes me entregó una sombrilla, ellos se bajaron del auto, nos abrieron las puertas, salimos.

L.pnga tempestad hacía sentir su furor contra aquel muelle; las olas desgarraban la orilla con furioso deseo de poseerla. El paraguas no cubría por totalidad mi cuerpo y mucho menos a mi esposa (mi calzado comenzaba a mojarse). Clarisa quien iba a mi lado tomada del brazo, me halo del mismo y comenzamos a correr en dirección a la fragata que nos esperaba encima de un mar agitado. Una ráfaga de viento hizo que la sombrilla quedará inservible, Clarisa reía debido aspecto de la misma y de cómo nos habíamos arreglado para nada.

— Tíralo, no seas tonto, ya estamos mojados, disfrutemos de la bendición que el océano nos está dando. —
Me espetó entre risas.

P.pngara mí esa tormenta no representaba una bendición sino al contrario, sentía un desfortunio en nuestro porvenir. Clarisa me soltó y comenzó a danzar bajo la lluvia, no paraba de dar vueltas, y de un momento a otro estiró sus brazos de par en par, cerró sus ojos e inclino su cabeza hacía el cielo.

— Un ángel, tengo a un ángel por esposa.—
Decía a mis adentro.

M.pnge acerqué a ella, le di un toque en su hombro derecho, ella abrió sus ojos, yo le hice una pequeña reverencia como señal para invitarla a bailar un vals bajo la lluvia.

— Estás loco, N. —
(Clarisa reía). Tomé la dirección del vals y mientras bailábamos subimos por el puente que nos conducía hasta la proa, donde un almirante nos esperaba cubierto con un sobretodo de plástico.

Me complacía el hecho de ver a Clarisa, feliz.

— N, Madame, Bienvenidos. —
El almirante nos saludó, sonriendo. (Él había visualizado todo el espectáculo)
— Si lo desean puedo darles otro paragua. —
Nos reafirmó.

Clarisa se me adelantó y le dijo que no hacía falta, que debes en cuando una ducha bajo la lluvia no estaba nada mal, y más cuando pretendes llegar glamuroso a una reunión tan importante como esta.

— Señores, síganme. —
Añadió el almirante.

— Amor, adelántate, quiero disfrutar un poco más de la lluvia. —
Comentó Clarisa.

Fruncí el ceño como señal de estar en desacuerdo.

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E.pngn ese momento, en ese maldito instante, Clarisa pierde el equilibrio, trata de aferrarse como puede de la cadena que funcionaba como posa mano del puente, pero no logra estabilizarse, el tacón de su calzado la traiciona y resbala del puente, mis reflejos hicieron que la sujetará de aquel vestido, específicamente de la parte de abajo (Clarisa gritaba y luchaba para aferrarse a la nada) sin embargo, la abertura de este, cede por el peso y ella cae, el vestido queda entre mis manos.

P.pngara mi desgracia y desconcierto, Clarisa impacta su cráneo contra muelle de concreto, el impacto daba por claridad que ella había muerto, parte de sus sesos quedaron esparcidos y pegados del filo del mismo.

Y.pngo quedé en shock, se me fue el mundo, el universo en vista de un mar que se teñía de color sangre, mi amada, la única mujer que había amado en toda mi existencia había fallecido de una manera inesperada.

E.pngs difícil describir todo lo que sientes en ese preciso momento, en cuestiones de segundo toda tu vida pasa delante de tus ojos: tu pasado, tu presente y hasta tu futuro, sientes perderlo todo.

A.pnglgo me poseyó, reaccioné descargando un grito desgarrador que salió de las profundidades de mis entrañas, uno, que trataba de decir el nombre de Clarisa.

El almirante me sujetó con fuerza y me aparto del puente.

—¡Capitán! ¡Contrólese! ¡Es una orden! —
Me gritó.

Y.pngo no atendía a su voz de mando, no me importaba nada, las ordenes solo eran suspiros lanzados al aire. Estaba cegado de la rabia y la impotencia. Le di un codazo al almirante, le revente la nariz y parte del labio superior, del improvisto me soltó.

C.pngorrí en dirección al puente, bajé lo más rápido que pude. Y desde la orilla observaba en cuerpo inerte de quien era mi esposa.

M.pngis lágrimas comenzaron a brotar tan intensamente como el vacío que con cada segundo se acrecentaba. Mi alma, mi cuerpo y mi espíritu lloraban aquella cruel despedida. Y en un instante un recuerdo se apodero de mí, un papel que me había entregado Clarisa momentos antes de salir de la casa, colocado en el bolsillo derecho de mi saco. Inmediatamente lo saqué, aquel papel decía:

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A.pngl terminar de leer, caí arrodillado. Ese era el motivo por el cual Clarisa vaciló en el puente, un síntoma común en pleno desarrollo de un embarazo (Mareos).

C.pnguando entras en este mundo una de las exigencias es abandonar todo por el bien de la nación, eres borrado de todo sistema, para todos dejas de existir. No obstante, se nos concede tener una pareja, siempre y cuando ese alguien mantenga el secreto y se ponga al servicio del ente al que pertenecemos.

L.pngo cierto era que ya no tenía a ese alguien quien era el eje de mi diario vivir, y aunque dejé mi vida normal en los escombros de un pasado no existente, Clarisa ahora formaba parte de una nueva vida para mí, por consiguiente, haberla perdido significaba haber muerto junto con ella.

M.pnge coloqué de pie, saqué mi arma y apunté a mi sien, mis lágrimas no paraban de salir.

— Amor, espérame… En instantes estaré junto a ti y junto a nuestro hijo. —
Dije dentro de mí.

— ¡Capitaaaaaaaaaan! ¡Deténgase Capitán! ¡Maldita sea, N! ¡Detente! ¡Te lo digo como amigo y como tu superior! —
Me gritó el almirante desde la proa.
— ¡Recuerde su promesa Capitán! ¡Por un demonio, capitán! ¡Recuerdela! ¡Vive para servir a la nación! —
Comenzó a correr en dirección a mí.

Segundos después, empezaron a aparecer desde la proa, soldados, tenientes, almirantes y coroneles, entre ellos, reconocí a varios de mi pelotón.

Me puse firme, los saludé a todos como lo hacemos los pertenecientes a La Sombra de la muerte con: “La mano cornuda”, pero pegado a nuestros corazones.

Acto seguido, halé del gatillo y disparé.

Fin.

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Lector:
Gracias por el tiempo dedicado al leerme.
Feliz día, tarde o noche.

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Todo el contenido es 100% de mi autoría.
Apoyando el contenido original.


Sort:  

Que fuerteee, no puede seeeer. Lo mas curioso es que lo narra alguien que se suicidó, o sea desde el mas allá jajajaja como siempre, super bien editado tu post, estuvo interesante, aunque tristeee la historia jaja <3

Gracias por leer y estar atenta, je, je, je. Los fantasmas también merecen contar sus relatos. Además ¿cómo sabes que el personaje se suicidó?.

Bueno, ahora que haces la pregunta, vuelvo a leer la última parte y dice

...acto seguido, halé del gatillo y disparé...

Pero no especifica a donde disparó, aunque yo lo tomé como que se disparó en la cien jajaja

¡Diooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooos!!!!!!!!!!!!!!!!! ¡Qué horrooooooooooooooooor!!!!! ja, ja, ja. Es sien, no cien. ja, ja, ja, ja, menos mal lo escribiste así. Hay horrores que suelen colarse ja, ja, ja.

Sieeeen*** que horror, no me fijé, my bad jajajaja

En la zien, en la 100, en la cien kajakakskaka

bueno, todos entienden el mensaje colóquese como se coloque, ja, ja, ja.

¡Intenso! Fue como ir en una montaña rusa....
Me ha gustado tu historia. Siempre tú, impresionándonos.
Zombie.

Gracias por leer. Lo importante son sus lecturas, sin ellas los escritores solo seriamos letras muertas.

Que manera de recrear historias... impactante. Pero hay algo muy cierto en esta historia y muchas veces imperceptible por el ser humano. Nada te llena más que el amor, que comienza por el amor a Dios, el amor propio y el amor al prójimo en sus distintas facetas. Cuando nuestra alma se acobija en ese sentimiento, entiendes que nada te falta, nada externo puede quitarte lo que tienes y es algo que no se puede comprar.
Saludos @diego.nox

Graciiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiaaaaaaaaaaaas por leer. Quise darle una vuelta a toda la narrativa no puede terminar feliz, la vida misma es cruel y muchos mueren de forma muy sorpresivas; hoy los ves, mañana quien sabe.

Es que @diego.nox sin drama, es como un niño sin juguetes, jajaja ; )

Ja, ja, ja. Es verdad no se lo puedo negar, me ha costado conectarme últimamente, pero espero hacerlo, necesito impactar aún más a las personas, al parecer mi escritos no son tan buenos, la receptividad es muy poca. Espero lograrlo, lo que he notado es que mucho pagaron steempres, y yo no tengo como hacerlo, todo lo saco para poder comprar comida. Tendré que ingeniarmelas para poder sobrevivir.

Sin embargo, Gracias totales, por estar atenta a mis escritos.

Me encantan tus escritos y me parece que has recibido más apoyo que la mayoría de los simples mortales por aquí... no te desanimes, más bien este es un tiempo en el que el steem está súper bajo y que tengas ganancias ya te dice que no vas nada mal. Como todo en la vida, la constancia y perseverancia es la clave. Poco a poco te vas haciendo un nombre que pueda ser reconocido dentro de la red, ya que para permanecer de forma exitosa por aquí, el apoyo de la comunidad es indispensable. Y lo más importante, disfruta lo que haces, que si no llegan las recompensas que esperas, por lo menos te queda la satisfacción de lo que creaste y compartiste con amor y de las personas que vas conociendo y apoyan tus obras.
Saludos @diego.nox ; )

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Queede loca con el final

Es un final un tanto interesante, gracias por leer.

Esto no me lo esperaba es realmente sorprendente.

Gracias, sí fue una historia algo dramática, pero me gustó ese final impactante.