Abril y Pasión de Domingo a Domingo, según Andalucía (II)

in #spanish8 months ago (edited)

Hacer balance. ¿Acaso no es eso lo que propone con cada primavera la Semana Santa? Toca hacer balance. Ésa es la procesión que va por dentro de creyentes y no creyentes cuando andaluces y visitantes observan teatralizada en la calle la pasión, muerte y, para los creyentes, resurrección de Jesús de Nazareth: Hacer balance. Toca mudar la piel, morir un poco o bastante para renacer con propósito de enmienda y sumar un eslabón más al proceso de madurez que nos hace ser aquellas personas que queríamos llegar a ser, no sólo la persona que la vida nos va haciendo con sus injusticias y sus desencantos, con las muertes definitivas de aquellos a quienes tanto queríamos y que, a veces, se nos van demasiado temprano; la vida, con sus latigazos, con sus tentaciones facilonas (que terminan por esclavizarnos); la vida, con sus caídas para volver a levantarnos con el peso de la existencia que, en no pocos momentos, se nos convierte en una pesada cruz (como la que nos pasa por delante cada Semana santa); la vida que nos pesa pese a lo que nos aferramos a la vida y lo que celebramos seguir viviéndola, seguir respirando una primavera más…

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Crucificado. Semana Santa Sevilla
Toca hacer balance, tras dos años sin Semana Santa en la calle por la pandemia y ahora con una guerra aterradora e injusta que está destrozando edificios y personas a nuestras puertas, convirtiendo las puertas del cielo que esta Semana Santa hemos celebrado en Andalucía, para hombres, mujeres y niños, en las puertas del infierno... (y qué, sino el infierno, es cuando esto escribo Mariupol, la ciudad arrasada por los misiles y los tanques rusos de Putin, donde aún resisten en ese almacén gigantesco de acero algunos centenares de personas).

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Mariupol tras los bombardeos rusos

En pleno siglo XXI y habiendo terminado un año más la mayor de nuestras tradiciones en Andalucía, toca reflexionar tras lo vivido. Toca, por apuntar algunos aspectos del balance, poner el foco en cómo economía y el turismo, la Historia y la religión, la modernidad y mundo digital con sus pantallas de miles de móviles en acción durante las procesiones y otros factores como la manera en que se incorpora o no la juventud de esta era digital a una tradición centenaria o cómo aceptan los cambios quienes ya están muy lejos de ser jóvenes; cambios en ocasiones necesarios y en otras no tanto que afectan a las procesiones actuales y a las de nuestros recuerdos. Toca alumbrar ahora si todo eso o qué parte de ese todo suma o resta. Toca hacer balance de cuánto condiciona, en definitiva, la manera tradicional de celebrar nuestra Semana Santa hasta nuestros días y el futuro de la misma entre la íntima espiritualidad que la origina y los intereses de todo tipo que la abrazan...

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Paso de Palio. Semana Santa Sevilla

Las ganas de celebrarla estaban ahí. Ganas de reconocernos como vecinos de una misma idiosincrasia en nuestras calles, celebrando a la manera del sur, con nuestro barroco diferenciador y nuestras muchas peculiaridades que la salpimentan por arriba y por abajo de la Historia; con estampas casi medievales y otras renacentistas, dieciochescas e incluso modernistas que hacen el puzzle único, con las leyendas de boca en boca compitiendo con la historiografía más documentada, con los neones de las franquicias y las cervecerías británicas y los vapores de los showarmas y los fideos chinos mezclados con las saetas, el incienso y la luz de las llamitas de la cera, con las miradas humedecidas por el alcohol de las vacaciones y los primeros ritos adolescentes de seducción en las calles abarrotadas, oliendo a azahar y fritanga, con las lágrimas de a quien se le ralentiza el corazón ante la esperada chicotá de un paso a paso de tambor o ante la mecida de un trono de palio entre cornetas y tambores y el grito de un capataz repitiendo eso de: “¡Al cielo con ella!”... La dimensión espiritual del ser humano, el recuerdo de la mano del padre y de la madre agarrando nuestra mano en aquella Semana Santa de cuando éramos chicos y/o la Fe...

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Nazareno. Alhambra de fondo. Semana Santa Granada

Toca hacer balance porque resucitar. Toca celebrar que seguimos aquí, vivos todavía. Ánimo…
Y fuera clavos. No seas tú mismo quien se clave en ninguna cruz ni ayudes a clavar a nadie ni permitas, en lo posible, que eso ocurra. Toca vivir un año más. Tras haber hecho el balance o la penitencia, allá cada cual, toca ya seguir adelante en nuestra versión mejorada, con un año más que nos se nos debería notar sólo en los huesos, sino en el corazón y en la cabeza. Y toca hacerlo después de dos años hemos vuelto a vivir nuestras tradiciones en la calle. Ahora que parece que la primavera ha vuelto con esta aparente gripalización de la pandemia y la falta de obligatoriedad de usar las mascarillas en espacios cerrados ya en medio planeta, conviene no olvidar lo que nos pasó cuando un virus nos robó aquella primavera y a muchos la vida para siempre… Pero también para que aquellos a quienes tanto quisimos vivan siempre en nuestro recuerdo y nosotros, cuando la cosa apriete, vivamos un poco en su nombre a la hora de tirar del carro de la existencia. Con esa energía nos toca resucitar...

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Y tras la Semana Santa llegan las Ferias... A Vivir!

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